El secretario general ANESAR pide a las administraciones recuperar el diálogo presencial y la proporcionalidad sancionadora para evitar cierres de empresas
Juan Lacarra: “Frente a los relatos negativos, tenemos la legitimidad de proyectar una visión del juego más real y justa”
Juan Lacarra, secretario general de ANESAR, ha protagonizado una de las ponencias más analíticas y cargadas de realismo del Congreso, bajo una premisa clara: la necesidad de virar el discurso hacia “el Juego en positivo”. Lacarra ha instado a la industria a tomar las riendas de su propia narrativa frente a la proliferación de voces negativas. “Frente a los relatos en negativo, tenemos la responsabilidad y la legitimidad de proyectar otra visión más real, más completa y también más justa”, ha señalado, subrayando que el sector no solo vende ocio y experiencias, sino que es una actividad “profundamente humana” vinculada al contacto físico y la cercanía.
A través de una original analogía cinematográfica, Lacarra ha descrito el sector como una película colectiva donde empresas, administraciones, clientes y trabajadores deben encajar sus piezas para que el resultado no se resienta. En este sentido, ha rechazado la visión del sector como algo abstracto o despersonalizado: “El sector somos empresas con nombres, con equipos humanos detrás, con familias y, en muchos casos, con décadas de historia”. No obstante, el secretario general no ha eludido la realidad de un mercado que se enfrenta a una pérdida del 5,4% en el Juego presencial privado frente al avance del Juego público y online. Esta “racionalización” del sector está provocando la desaparición progresiva de pequeñas y medianas empresas familiares que, según Lacarra, son precisamente las que más cuidan la actividad.
Los datos aportados durante la ponencia han servido de escudo frente a la desinformación. Lacarra ha recordado que el sector de los salones sostiene 19.000 empleos directos, con un 62% de presencia femenina, y genera una contribución fiscal que supera los 320 millones de euros. “Estos impuestos no son abstractos: son hospitales, son escuelas, son carreteras y servicios públicos que terminan beneficiando al conjunto de la sociedad”, ha defendido con firmeza, exigiendo que se reconozca el valor de unas empresas que invierten millones en biometría, seguridad y sistemas de control.
Lacarra ha lamentado que se diseñen normas pensando en minorías que olvidan la actividad empresarial general y ha pedido que se permita a los salones el uso de medios de pago modernos, como en cualquier otro comercio: “Lo que necesitamos es normalidad; que se nos dejen de poner frenos en cuestiones que son normales en cualquier actividad económica y en las que otros operadores nos están sacando ventaja”. Asimismo, ha mostrado su preocupación por la pérdida de diálogo con las administraciones debido a la tramitación electrónica, señalando que “es muy difícil regular lo que no se conoce, pero también es muy fácil criticar lo que no se conoce”.
Especialmente crítico se ha mostrado con la falta de proporcionalidad en el régimen sancionador, donde errores puntuales pueden acarrear consecuencias fatales para la viabilidad de una empresa. “Cuando alguien no hace las cosas bien, debe haber consecuencias, pero en determinados casos se está perdiendo la proporcionalidad por incidencias aisladas o incluso situaciones de engaño hacia los propios trabajadores”, ha denunciado, invitando a los reguladores a visitar las salas para entender las dificultades cotidianas.
Finalmente, Lacarra ha defendido el derecho de los clientes a disfrutar de su ocio sin ser estigmatizados, así como el papel crucial de los trabajadores, quienes hoy enfrentan una presión normativa creciente y problemas como el absentismo. Tras apelar al rigor informativo de la prensa y a la colaboración con la inspección, el secretario general ha cerrado su intervención con un mensaje de resiliencia empresarial.











** Los comentarios deben ser moderados, en muy poco tiempo, serán validados