El presidente de ANESAR reivindica la dignidad del trabajador del juego y exige a la administración una regulación basada en el conocimiento
José Vall: “No se puede regular sobre alguien a quien no se conoce ni se quiere escuchar”
Durante el cierre del Congreso, José Vall, presidente de ANESAR, ha centrado sus conclusiones en la resiliencia de un sector que, pese a las constantes “tormentas” regulatorias y sociales, reivindica su derecho a operar con normalidad y libertad. Vall ha subrayado que la industria no solo sobrevive, sino que se adapta y evoluciona, exigiendo a cambio un trato administrativo basado en el conocimiento real de la actividad y no en prejuicios ideológicos.
Vall ha comenzado su intervención poniendo en valor la extraordinaria capacidad de superación que define a las empresas de salones de Juego. “Nos adaptamos a la tormenta. Se nos rompe el mástil, pero nos adaptamos y continuamos navegando“, ha afirmado. El presidente de ANESAR ha reconocido la complejidad del momento actual, señalando la preocupación por la rentabilidad y la presión normativa, pero ha insistido en que la base del cambio ya está puesta: “Las tres palabras que más se han escuchado en el día de hoy creo que son equilibrio, proporcionalidad y diálogo… Nosotros estamos para dialogar y siempre creo que el diálogo hace que se avance en buena dirección para todos “.
Para Vall, ya no basta con tener las cifras de nuestro lado; es imperativo explicar qué significan y quiénes están detrás de ellas. El presidente ha propuesto un lema que resuma la identidad del sector: “El ‘bien jugado’ de la ONCE deberíamos adaptarlo a nuestro ‘bien trabajado’, y estar muy orgullosos… es algo que tenemos que estar muy orgullosos porque este sector genera mucho empleo, genera economía, muchos impuestos y cubre muchos costes de servicios públicos“. Esta defensa de la dignidad profesional ha tenido un eco especial al recordar el testimonio de los trabajadores de los salones: “Tener que justificar donde trabajo es increible. Estoy trabajando en un sector legal… y probablemente muy pocos sectores están tan controlados, tan supervisados y tan regulados como el nuestro“.
El presidente de ANESAR ha hecho un llamamiento directo a las administraciones públicas para que abandonen la distancia desde la que, en ocasiones, se legisla. Vall ha lamentado la sensación de que se regula sobre la industria sin conocerla realmente, lo que genera una brecha innecesaria: “Es importante que las administraciones se acerquen más al sector, conozcan mejor cómo funcionan nuestros establecimientos y entiendan también las dificultades reales de las empresas y de los trabajadores“. En este sentido, ha reiterado que el sector nunca ha discutido la necesidad de control o prevención, pero exige que estas medidas sean proporcionales y que permitan una “normalidad para poder desarrollar una actividad económica legal“.
Vall ha destacado el peso de las empresas familiares, donde segundas y terceras generaciones ya están “calentando el banquillo“. “Los sectores no se sostienen solo con normas y tecnologías, sino gracias a las personas“, ha sentenciado. Con un contundente grito de “viva la libertad“, Vall ha cerrado el congreso recordando que cada individuo debe ser libre de elegir su ocio dentro de los límites establecidos, y que la unión de todas las empresas, desde la más pequeña a la más grande, es la única vía para construir un futuro equilibrado.











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