Éxito institucional y empresarial en el 13º Congreso de ANESAR: Una apuesta decidida por la transparencia y el diálogo
El 13º Congreso de ANESAR ha concluido consolidándose como un foro de reivindicación y análisis estratégico, donde la industria de los salones de Juego ha alzado la voz para exigir un cambio de paradigma bajo el lema “Juego en positivo”. Durante la jornada, se ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de que el sector recupere el control de su propio relato, basándose en la transparencia y en datos que desmienten las alarmas sociales infundadas. La cita ha servido para diagnosticar la situación de un mercado que, en palabras del secretario general de ANESAR, Juan Lacarra, se encuentra en una fase de “racionalización” con una pérdida de competitividad del 5,4% frente al avance del Juego público y online, pero que mantiene una resiliencia inquebrantable.
Uno de los pilares del congreso ha sido la crítica frontal a la “trampa semántica” en la que, según el sociólogo José Antonio Gómez-Yáñez, ha caído la industria al permitir que sus detractores definan el lenguaje oficial. El sociólogo instó a los empresarios a presentarse como negocios de entretenimiento y a defender que el Juego problemático en España es residual.
La vertiente política ha estado marcada por la defensa de la libertad de empresa y la seguridad jurídica. Ramón Cubián, Director General de Suelo de la Comunidad de Madrid, ha censurado el sesgo ideológico que, a su juicio, impera en el regulador nacional. Cubián relató su decisión de abandonar el I cCongreso sobre Juego de la DGOJ al ver una mesa titulada “el daño del Juego“, afirmando: “No entiendo que un regulador presente una mesa diciendo ‘el daño del Juego’. No es partir de la base de decir: miren, yo soy el regulador de una actividad y creo que todos ustedes son nocivos… el problema es que han puesto a un antitaurino a gerenciar la plaza de toros”. Además, aportó datos de inspección que blindan la gestión de los salones madrileños, destacando que en los últimos años se han registrado “cero menores” en la inmensa mayoría de las 30.000 inspecciones anuales, con un índice de sanciones inferior al 0,7%.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el reconocimiento sorpresa a Juan Lacarra por sus dos décadas como Secretario General de ANESAR. José Vall, presidente de la asociación, destacó su figura como un baluarte de estabilidad: “Hay algo que tiene un valor enorme: la lealtad, el compromiso y la constancia de Juan con nosotros como un empresario más”. Vall subrayó que Lacarra ha estado presente en todas las “partidas difíciles” sin levantarse nunca de la mesa. Visiblemente abrumado, Lacarra agradeció el gesto de una industria que ya considera su casa: “Estoy muy orgulloso, me llevo más del sector que lo que traje”.
Tras este reconocimiento, Juan Lacarra realizó una soberbia intervención técnica, en la que utilizó una analogía cinematográfica para explicar la complejidad del sector, advirtiendo sobre una pérdida de competitividad del 5,4% frente al avance del Juego público y online. “Frente a los relatos en negativo, tenemos la responsabilidad y la legitimidad de proyectar otra visión más real, más completa y también más justa”, defendió, recordando que el sector sostiene 19.000 empleos directos y aporta más de 320 millones de euros en impuestos. Lacarra reclamó “normalidad” regulatoria, especialmente en medios de pago y horarios, para evitar que la burocracia termine asfixiando la ilusión empresarial.
La segunda mesa redonda fue totalmente novedosa en este tipo de encuentros, dando voz a clientes y empleados, rompiendo los estereotipos de marginalidad que suelen rodear a los salones. Cristina García, de la Plataforma para el Juego Sostenible, recordó que el 99% de los usuarios disfruta de una relación saludable con el ocio: “Está muy bien hablar de clientes, pero no nos autoflagelemos porque nuestros clientes también son jugadores. Jugar no es negativo, es muy positivo”. Por su parte, empleados como Luis Miguel Martínez denunciaron la injusticia social de tener que justificar su trabajo: “A nadie se le ocurre decirle a alguien que va a un gimnasio el riesgo de desarrollar vigorexia… al estanquero nadie le habla de cáncer, y sin embargo nosotros sí que nos sentimos expuestos a tener que justificar constantemente nuestro trabajo”.
La nota motivacional la puso Carlos Andreu, quien instó a los empresarios a ver su labor diaria más allá de la simple gestión de máquinas. Andreu utilizó la metáfora de los picapedreros para invitar a los asistentes a sentir que están “construyendo una catedral”, dotando de propósito su esfuerzo cotidiano. El experto subrayó la importancia de mantener una “cometa” equilibrada entre familia, trabajo, salud y amigos para volar lejos, recordándoles que el éxito depende de ser “paranoicos a la inversa” y creer que el entorno puede jugar a su favor si se lidera con ilusión.
La clausura institucional corrió a cargo de Ramón Cubián, director general de Suelo de la Comunidad de Madrid, quien puso el broche de oro a la jornada con un discurso que combinó la exigencia profesional con una notable cercanía personal. Cubián elogió la madurez de la industria y la calidad del encuentro, afirmando que “habéis sabido organizar un congreso de organización profesional potente, seria, con los pies en la tierra, con visión de presente, con visión de futuro… y eso es una clave absoluta de éxito”. El delegado madrileño insistió en que la labor de la administración debe ir más allá de la normativa para centrarse en la generación de confianza mutua: “Además de hacer las cosas bien, hay que generar confianza, y este congreso lo hace”. Asimismo, subrayó que el porvenir de los salones depende directamente de cuidar el bienestar de quienes los sostienen, señalando que el éxito reside en que “la buena experiencia del cliente y la felicidad del trabajador” vayan de la mano.
Finalmente, José Vall clausuró el congreso con un mensaje de unidad y orgullo, diferenciando su actividad de la del Juego público: “El ‘bien jugado’ de la ONCE deberíamos adaptarlo a nuestro ‘bien trabajado’, y estar muy orgullosos”. Vall reconoció que el sector navega en tiempos de tormenta, pero con una capacidad de adaptación inquebrantable: “Se nos rompe el mástil, pero nos adaptamos y continuamos navegando”. La jornada terminó con un rotundo “viva la libertad”, reafirmando el compromiso de ANESAR con un modelo de ocio legal, responsable y profundamente humano.











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