La primera mesa redonda inaugural del 13º Congreso de ANESAR analiza los retos de una industria que reivindica su papel social

ANESAR: el futuro del Juego exige pasar del prejuicio al dato y del estigma a la libertad

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Bajo el título “El juego en positivo: regulación, control y equilibrio para el futuro del sector”, la primera mesa redonda se convirtió en un foro de reivindicación frente a lo que todos coincidieron en señalar como un asedio ideológico que ya no solo afecta a las leyes, sino al propio lenguaje que utilizamos a diario. Jaime Criado, encargado de moderar el encuentro, abrió el fuego recordando que el Juego es libertad y entretenimiento, pero que para defenderlo en positivo se necesitan tres pilares: regulación inteligente, control efectivo y, sobre todo, un equilibrio que aleje los estigmas y los dogmatismos del debate público.

El sociólogo José Antonio Gómez-Yáñez, con su habitual claridad y sin paños calientes, advirtió al Sector de que se está perdiendo la batalla de las palabras. Para Gómez-Yáñez, el término “prevalencia”, tan común en los informes oficiales, es una trampa semántica: “Prevalencia es un término médico, es el porcentaje de población que está afectada por una enfermedad. Si decimos que ‘prevalece el juego’, implícitamente estamos asumiendo que el juego es una enfermedad“. El sociólogo fue demoledor con los datos de las encuestas oficiales como ESTUDES o EDADES, denunciando que quienes diseñan los cuestionarios no conocen el mercado y mezclan conceptos de forma tosca, lo que acaba proyectando la imagen falsa de que los menores acceden a los salones con normalidad.

Gómez-Yáñez aportó cifras contundentes: en España, las personas en tratamiento por Juego problemático son sistemáticamente 8.000 año tras año, lo que apenas representa un 0,024% de la población adulta. “Estos 8.000 individuos representan solo el 3% de la población con problemas de drogadependencias… Tenemos unas administraciones que parecen estar persiguiendo el Santo Grial del 0% de juego problemático, lo cual es imposible. Estar en el 0,3% ya es un excelente resultado“, sentenció con firmeza. Para el sociólogo, el sector debe dejar de ser reactivo y pasar a la ofensiva, para contrarrestar a los “cruzados morales” que hoy dominan el relato académico.

Por su parte, Ramón Cubián, director general de Suelo de la Comunidad de Madrid, puso el acento en la vertiente política y regulatoria, señaló el sesgo ideológico de la DGOJ, relatando cómo se marchó del último congreso del regulador nacional al ver que la primera mesa se titulaba “el daño del Juego“. “Yo no entiendo que un regulador presente una mesa diciendo ‘el daño del Juego’. Es partir de la base de decir: miren, yo soy el regulador de una actividad y creo que todos ustedes son nocivos… el problema que tenemos es que han puesto a un antitaurino a gerenciar la plaza de toros“, explicó con una analogía que caló hondo en los asistentes.

Cubián defendió que el riesgo de una actividad no es sinónimo de daño y que la administración debe estar para garantizar la libertad individual y de empresa, no para teledirigir el ocio de los ciudadanos. Para desmontar los ataques, el representante madrileño puso sobre la mesa datos de una contundencia incontestable: tras realizar más de 30.000 inspecciones en la región, el índice de sanciones no llega al 0,7% y la presencia de menores en salones es prácticamente inexistente. “En 2025 en salones de juego de la Comunidad de Madrid, cero menores. Cero. En 2024, uno; en 2023, cero… el porcentaje es despreciable. Monten ustedes el relato a partir de ahí, porque quien diga que la actividad del Juego atenta contra la seguridad nacional, miente“. Además, recordó la enorme contribución fiscal del Sector, señalando que los 150 millones recaudados en Madrid equivalen al coste de más de 700.000 asistencias de urgencias en hospitales públicos: “Este sector aporta a la economía madrileña el equivalente a aproximadamente un 20% de las atenciones de urgencias en la sanidad madrileña“.

Óscar Delgado, director de Joc Privat, denunció la “perversión del lenguaje” que sufren las máquinas de Juego, lamentando que se haya perdido el concepto de “recreativo” en las normativas actuales, lo que contribuye a la confusión social. También cargó contra el reciente protocolo de Juego seguro de la DGOJ, señalando que parte de una premisa de sospecha hacia el cliente: “Lo que dice así para empezar ya es que el mero hecho de jugar implica una sospecha de una gran afectación… si partimos de la base de que el hecho de jugar ya plantea una sospecha de algo, evidentemente planteamos algo mal“.

Delgado puso en valor el “camino sin retorno” que ha emprendido el sector hacia el control total, destacando que hoy nadie en la industria cuestiona los servicios de admisión o la biometría, elementos que protegen al empresario y a la sociedad. Sin embargo, pidió reciprocidad a las administraciones y que se ponga “frente al espejo” la desigualdad de trato que reciben respecto a SELAE y la ONCE, entidades que cuentan con privilegios y exenciones de las que carece el juego privado. La mesa concluyó con una idea compartida: el sector tiene los datos, pero necesita construir un relato humano, positivo y valiente para dominar una opinión pública que, hoy por hoy, sigue alimentada por prejuicios y falta de rigor informativo.

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FRANCO

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