Me duele Brasil
Tal y como reconoce la sabiduría popular, conviene siempre echar el ojo a las barbas de tus vecinos… Y, aunque no aconseje a nadie poner sus barbas a remojar, lo cierto es que hoy me duele Brasil por lo que acaba de suceder en ese gran país, en el que me he sentido muy feliz jugando al Bingo las veces que lo he visitado. Allí conocí a Don Alejandro Ortiz, el padre de Johnny, con el que siempre compartí mi interés en organizar una Feria del Juego en Sao Paulo, cuando la situación legislativa lo permitiera. Un proyecto que habíamos acordado conjuntamente el entonces Director General de Clarion e ICE, Julian Graves y yo. ¡Lo qué son las cosas!
En fin, personalismos aparte, lo cierto es que “el golpe de mano” que Lula da Silva acaba de propinar al decretar el fin de las Apuestas en Brasil no solo supone una bofetada al sentido común, también es una decisión que no está bajo las luces y, desde luego, una estafa a los intereses legítimos de los empresarios que han invertido en ese negocio legal.
Sobre esta cuestión, la mejor respuesta la han dado las 85 Compañías injustamente perjudicadas: “la prohibición no acaba con las apuestas en Brasil, sino con la protección de quien apuesta” El Estado, que debería pensar siempre en el interés general de los consumidores, simplemente ha levantado su mano autocrática e implacable para acabar empeorando los problemas que dice resolver. Es un auténtico despropósito… Y en España, los Poderes Públicos y las Empresas del Sector deberían tomar buena nota de lo que ha sucedido y las consecuencias que se van a producir…
Buena nota, para comprender por dónde se desestructura una actividad legal, por dónde viene la justificación que anula derechos y libertades… Motivos de Salud Pública, dice el Gobierno Brasileño… ansiedad, depresión, pérdida de control, alteraciones del sueño, aislamiento, conflictos familiares… Me duele Brasil, porque también me duele una España en la que florecen ese tipo de argumentaciones para denostar nuestra actividad… ¡Ay, si yo pudiera!









Hay que estar atentos e intentar hacer algo ya para evitar que pase en España lo que ha sucedido en Brasil.No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras avanza social y políticamente la convicción de que el juego representa un problema de salud.
Un artículo muy oportuno por el efecto contagio,y hasta la justificación,de que se pudiera pensar en España hacer lo mismo que en Brasil.Yo no me quedo nada tranquilo.
A mí también me producen depresión y ansiedad los impuestos de Hacienda,pero el Gobierno nunca se planteará suprimirlos.Como dice el señor Ortega,lo sucedido en Brasil es un auténtico despropósito y su voz de alarma está más que justificada.Gracias y un saludo.
Ortega me encanta que escribas lo feliz que has sido jugando al bingo en Brasil.