El informe Dimensión empresarial confirma que el tamaño reducido de las compañías limita productividad, inversión e internacionalización, y urge una reforma normativa integral
Pimec reclama una Ley de Impulso al Crecimiento ante el bloqueo estructural que frena a las pymes catalanas
Pimec ha presentado los resultados de “Dimensión empresarial: diagnóstico y propuestas”, un informe del Observatorio de la Pyme de Cataluña que vuelve a situar el tamaño empresarial como uno de los principales frenos estructurales de la economía catalana. Según los datos expuestos por la entidad, el tejido productivo continúa fuertemente atomizado: el 94% de las empresas tienen menos de diez personas en plantilla y solo un 0,2% alcanza la categoría de gran empresa, cifras que condicionan la productividad, la capacidad de inversión y la competitividad internacional.
El estudio refleja además que, aunque siete de cada diez pymes catalanas expresan voluntad de crecer, únicamente tres consiguen hacerlo de forma efectiva. Las causas, según el Observatorio, son estructurales y se repiten en todos los sectores: exceso de burocracia, una fiscalidad que desincentiva el crecimiento, dificultades para cubrir vacantes y un acceso limitado a la financiación, especialmente en las etapas en las que las compañías deben dar el salto de micro a pequeña o de pequeña a mediana empresa.
En la presentación, Pimec insistió en que esta situación obliga a un replanteamiento del marco regulatorio y reclamó la aprobación de una Ley de Impulso al Crecimiento Empresarial que permita superar los frenos actuales. La organización identifica como uno de los principales obstáculos los umbrales normativos que se activan al superar determinados tamaños, especialmente el de 50 trabajadores, donde aparecen nuevas obligaciones administrativas y laborales que generan lo que el informe define como “efecto umbral”. La propuesta pasa por flexibilizar y elevar progresivamente estos límites, de forma que el crecimiento no resulte penalizado.
Durante su intervención, el presidente de Pimec, Antoni Cañete, advirtió de que la falta de dimensión se ha convertido en un problema económico de primer orden. “El tejido productivo catalán se ha quedado pequeño para competir en un mundo que exige escala y velocidad. Nuestras pymes tienen talento, capacidad y voluntad de crecer, pero se encuentran con un marco normativo que las penaliza. Necesitamos una Ley de Impulso al Crecimiento Empresarial que facilite, y no dificulte, que las empresas aumenten su dimensión”, señaló. Y añadió: “Si queremos más productividad, mejores salarios y más bienestar, necesitamos empresas más grandes. Es una prioridad económica, pero también social”.
El estudio también profundiza en las medidas prioritarias señaladas por las compañías para mejorar su capacidad de crecimiento. Los datos muestran que un 22,9% de los empresarios considera que los incentivos fiscales específicos serían el instrumento más eficaz, mientras que un 22,3% reclama una reducción real de la burocracia. Además, el acceso a los instrumentos públicos de apoyo continúa siendo limitado para muchas pymes, que los perciben como demasiado complejos y poco adaptados a la realidad de las microempresas.
El presidente del Observatorio de la Pyme de Cataluña, Oriol Amat, recordó que este déficit de tamaño no es nuevo y que tiene consecuencias directas en la productividad, en la calidad del empleo y en la capacidad de innovar. En su intervención, subrayó que “Cataluña arrastra un déficit histórico de dimensión empresarial que tiene consecuencias directas sobre la productividad, la calidad de los salarios y la capacidad de innovar”, y llamó a adoptar decisiones estratégicas que permitan reducir la brecha respecto a otros países europeos, un diagnóstico que, como señaló, también comparten informes recientes dirigidos por Mario Draghi y Enrico Letta para la Comisión Europea.
Pimec propone acompañar la futura Ley de una simplificación administrativa efectiva, incluyendo una ventanilla única digital real y la aplicación del principio once only, así como una fiscalidad orientada al crecimiento, con deducciones a la reinversión y tipos ajustados a cada fase del desarrollo empresarial. También reclama políticas para mejorar el acceso a financiación, ya que las pymes siguen afrontando mayores costes de crédito que las grandes compañías, lo que limita su capacidad de inversión.
El estudio concluye que el salto de dimensión es esencial para reforzar la competitividad de Cataluña y construir un tejido económico más resistente frente a futuras crisis. Para Pimec, avanzar en esa dirección no es solo una necesidad económica, sino una condición para generar más bienestar social a largo plazo.











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