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El Gordo, La Gorda, la Polla y el Niño, por Carlos Lalanda

Carlos Lalanda

El “Gordo”: Sorteo tradicional de lotería y su premio de mayor cuantía que le da nombre, organizado por SELAE y que se realiza cada 22 de Diciembre, antes de Navidad, y por ello también conocido como “Gordo de Navidad”. Es el más importante de los que organiza SELAE dentro de la modalidad de loterías a premio fijo, siendo ya la única organización en el mundo que los ofrece. Las ventas y premios por este sorteo suponen un porcentaje muy elevado del negocio total de SELAE, sociedad anónima cuyo único accionista es el Estado Español, por lo que su Hacienda Pública recibe la totalidad de los impuestos que paga y dividendos que reparte.
La “Grossa” o “Gorda”: Sorteo recientemente ofertado por la EAJA (Entidad Autónoma de Juegos y Apuestas de la Generalidad de Cataluña). Con un formato y naturaleza equivalente al “Gordo” estatal, se trata también de una lotería a premio fijo o “pasiva”. Se celebrará por primera vez el 31 de Diciembre de 2013. Tanto sus beneficios como sus pérdidas se atribuirían a la Hacienda de la Generalidad.

La “Polla Chilena” de Beneficencia tiene el monopolio en Chile de la organización de loterías y otros juegos de azar públicos. El 19 de Octubre del 2010 se registró el segundo sorteo con premio más alto de toda la historia de los juegos de azar en Chile: 7800 millones de pesos (Unos 16 millones de dólares aproximadamente) a repartir en la Lotería denominada Loto. Hubo 2 Ganadores del “Loto”, 3 Ganadores de la “Revancha” y 2 Ganadores del “Desquite”.
El “Niño”: Sorteo de lotería a premio fijo que organiza SELAE el día de Reyes Magos, a rebufo y muy parecido al del Gordo de Navidad, aprovechando la elevada promoción publicitaria del Gordo, y la utilidad marginal que reporta el hecho de que muchos de los premios inferiores del sorteo de Navidad son susceptibles de ser reinvertidos en un sorteo también tradicional, pero con menor premio.

Los hechos. Las loterías “pasivas” en Cataluña

Hace aproximadamente 6 meses, y ante el momento de crisis económica global que se vive, y en particular los problemas presupuestarios de las cuentas públicas y los intentos por obtener liquidez y mayores rentas, la Generalidad de Cataluña decidió ampliar la lista de productos lotéricos gestionados por la EAJA a las “loterías pasivas” (Decreto 149/2013, de 9 de Abril).

Hasta entonces su actividad comprendía ciertas loterías denominadas “semiactivas” como eran la “Lotto 6/49”, “Trío”, “Super 10” y “Lotto express”, y ciertas loterías “instantáneas” denominadas “Lotto Rapid”. Estas loterías obtienen escasas rentabilidades si comparamos sus cifras con las de SELAE o la ONCE en productos similares, lo que puede afirmarse de una forma ciertamente estimatoria, pues las cifras de ventas y rentabilidades son igualmente escasas y en el caso de la EAJA no existen publicaciones ni estadísticas que sean accesibles.

Las loterías “pasivas” son aquellas que ofrecen a los ganadores en un sorteo premios de cuantía fija, que corresponderán a los números que coincidan con los adquiridos por los apostantes mediante participaciones o títulos en forma de boletos, billetes o papeletas; premios que se pagarán con independencia de que el gestor del sorteo consiga “vender” muchas o pocas participaciones. La garantía de que el premio se va a pagar en esta clase de loterías solo puede razonablemente obtenerse si quien las celebra o gestiona es suficientemente solvente para pagarlo, y por ello han sido los Estados los tradicionales organizadores de las mismas, los únicos que garantizaban plenamente los premios que se ofertan, incluso con su propio Tesoro y Hacienda. Y normalmente acompañaban esta facultad organizadora con la autoatribución monopolística de esta clase de Loterías, llegando a prohibir las demás para mayor seguridad.
Si repasamos la literatura mundial y el estado actual de la cuestión, observamos que desde hace ya bastante tiempo, el único Estado que ofrece esta clase de loterías por su larga tradición es el Estado Español, y entre ellas, el sorteo, y también el premio que se ofrece, conocido como “el Gordo” o el “Gordo de Navidad”. También participa de esta naturaleza el denominado sorteo y premio de “El Niño”, pocos días después, lo que en mercadotecnia tiene su explicación, pues el diluvio de campañas publicitarias que acompaña antes el Gordo, la propia liturgia del sorteo del Gordo, y la gran cantidad de agraciados con premios menores hace que sea interesante y de gran oportunidad la realización de un sorteo inmediato y posterior al primero.

A diferencia de las denominadas “semiactivas” o “instantáneas”, el riesgo que contraen los organizadores de las loterías “pasivas” es muy grande, pues bastará con que se vendan participaciones en importe inferior al premio prometido para que se produzca una pérdida o “quiebra” que solo con la garantía del patrimonio del gestor puede solventarse. Estas quiebras han ocurrido históricamente y poco a poco los escasos Estados que las promovían decidieron dejar de hacerlo derivando a Loterías de premio proporcional o “semiactivas” denominadas Lotos, con abundantes ejemplos de estas como la Lotería Primitiva, Euromillones, etc. Es por muchos conocido, aunque no publicitado, que algunos sorteos de Lotería “ordinarios” semanales de SELAE son deficitarios al no cubrirse con los billetes vendidos los premios que se ofrecen.
En Cataluña no existe constancia histórica de que ningún Gobierno haya promovido anteriormente “loterías pasivas”; de hecho la Generalidad no ha tenido Patrimonio ni presupuesto propio hasta hace poco tiempo que pudiera garantizarlas; en la corta historia de la EAJA tampoco faltan ejemplos de loterías con riesgo de quiebra en loterías semiactivas como la denominada “Combi 3” en 2009, que hubo de ser retirada inmediatamente de la circulación, al haberse calculado erróneamente el porcentaje de premios y su reparto. La base matemática de las reglas de los premios y repartos es importantísima para no incurrir en el problema hipotético de las loterías pasivas: que la venta de boletos o apuestas sea inferior a los premios que se ofrecen.

El lanzamiento de la Grossa o Gorda

La “Grossa” o “Gorda”, nace en un contexto político general muy áspero. Y es que siendo cierto que el Estatuto de Autonomía permite la gestión a la Generalitat de Loterías de ámbito autonómico, ofrecía muchas dudas que se pusiera en marcha una lotería de esta clase. Como en muchos otros juegos, en particular las loterías “pasivas” requieren una muy amplia “masa común”, esto es, una amplia base de hipotéticos apostantes que permitan cubrir con sus apuestas los premios que se ofrecen, lo que visto desde la perspectiva de la gestión debe traducirse en un amplio universo de “clientes” dispuestos a comprar las papeletas necesarias para que el premio pueda pagarse sin recurrir a las arcas públicas. Y el universo de clientes en este caso está constitucionalmente limitado formalmente al territorio de Cataluña (único al que se refiere el Estatuto de autonomía), y a unos “clientes” que hasta ahora solo tenían un solo “producto” de referencia en el mercado, que era el “Gordo” y en su caso “el Niño”.

¿Qué es lo que precipita el lanzamiento de esta lotería pasiva?
Además de mantenerse la crisis y la falta de recaudación y la escasez presupuestaria, hay que anotar que las circunstancias políticas en Cataluña, están cambiando radicalmente de forma acelerada, desde la manifestación independentista que tuvo lugar el 11 de Septiembre de 2012. En ciertos medios se está empezando a utilizar esta lotería como una especie de emisión de “bonos patrióticos” con los que financiar dicha causa. Una circunstancia histórica que no todos conocen es que precisamente la independencia de los Estados Unidos de América del poder ingles se financió en parte con una Lotería garantizada por el Gobierno rebelde….¿una reminiscencia histórica en este asunto, o se trata de una casualidad?. La realidad es que en la Orden de 10 de Junio de 2013 se determinaron los premios a pagar y en la Resolución de 19 de Septiembre se aprobaron las características del primer sorteo, con el nombre de “La Grossa Cap d,Any” o sea, “La Gorda de Fin de año”, a celebrarse el 31 de Diciembre, y ya ha comenzado la venta de billetes a través de una red de 2.500 establecimientos. Y su organizador, la EAJA, debe emplearse a fondo ante el grave riesgo que comporta su comercialización.

Las consecuencias del lanzamiento de la Gorda o “Grossa”.

Más allá de las causas emocionales que se manejen para justificar su lanzamiento, una primera y simple apreciación, muy difícil de rebatir ante tal esquema de negocio, es que los clientes de la Gorda serán necesariamente los mismos que hasta ahora venían siéndolo del Gordo de Navidad o del Niño, si tenemos en cuenta una perspectiva marketiniana admirable en la elección de la denominación comercial “Grossa” o Gorda en contraposición al Gordo, y en la fecha del sorteo elegida es el 31 de Diciembre (poco después que el sorteo del Gordo, pero poco antes que el del Niño), y que además el premio mayor que se ofrece es similar al del Gordo de Navidad (20.000 € por cada Euro, en la Gorda mínimo 5 euros). O sea, que a salvo de alguna variable espectacular y matemática que se me escape, se producirá un trasvase de la demanda del Gordo y el Niño hacia la Gorda, cuyos parámetros no pueden cuantificarse hasta que se contabilicen exactamente.

Más allá, un análisis elemental debe contemplar algunos aspectos matemáticos básicos, para deducir las probables consecuencias económicas de esta competición entre el Gordo y la Gorda:

– La introducción de la Gorda en un mercado acaparado hasta ahora monopolísticamente por el Gordo y el Niño, dará lugar y está dando ya en Cataluña a un mercado “duopolístico” en el que compiten SELAE con su Red de ventas (a favor de su producto el Gordo y el Niño), contra la EAJA con sus Puntos de Venta (a favor del suyo, La Gorda). Es decir, se ha creado una verdadera competición empresarial entre los dos Gestores económicos, hasta ahora inexistente. Primera conclusión: muchos coinciden en que la “elasticidad de la demanda” o dicho de otro modo, las reservas del “bolsillo de los catalanes” destinadas a loterías son muy limitadas, y que las ventas a favor de EAJA irán en perjuicio de las ventas de SELAE.
– Al contrario que ocurre en las “loterías semiactivas”, la disminución de ingresos por ventas en el Gordo conllevará una disminución directa y automática de beneficios en SELAE, porque los premios que ofrece en el Gordo serán los mismos pero menor la recaudación; a su vez, los beneficios de la Gorda no serán los mismos correlativos a los que dejará de obtener SELAE, pues hay que descontar además de los premios también otros gastos directos como son las comisiones de ventas, los gastos en publicidad y otros costes directos; incluso pueden ser beneficios negativos si las cifras de ventas de la Gorda no superan la suma de todos ellos, y tendrían que ser asumidas directamente con las arcas públicas de la Generalidad. Segunda conclusión: SELAE siempre pierde, mientras la EAJA “se la juega”, introduciendo un factor de riesgo como el de cubrir las pérdidas, si es que se producen.

– Las kafkianas fórmulas de reparto y distribución de los ingresos estatales a Comunidades como Cataluña, así como el destino y atribución de la recaudación por IRPF en la Financiación actual de las CCAA han examinarse detenidamente para establecer las consecuencias de lo anterior en términos de ingresos al Tesoro. Por un lado, alguien debería calcular cuales son los ingresos estatales que, por causa de un beneficio inferior de los dividendos de SELAE dejarán de fluir a Cataluña; por otro, cómo actúa una correcta interpretación del nuevo gravamen de los premios de loterías como una especialidad del IRPF a distribuir en la parte cedida a las CCAA, postura que es la que debe defender la Generalidad. Puede sostenerse estadísticamente, aunque animo a profundizar en este cálculo, que por cada Euro que se recauda en Cataluña con el Gordo, retornan a Cataluña vía Presupuestos del Estado casi 5 céntimos, y además las arcas de la Generalidad deberían ingresar otros 5 céntimos por IRPF recaudado sobre de los premios; y sustituyéndose las apuestas del Gordo a favor de la Gorda, recibiría los últimos, pero no los primeros, lo que en términos absolutos y necesariamente generales, en una tirada de 15 M€ que se prevee inicialmente, el decremento o pérdida para el Estado supondría unos -5 M€, de los que a Cataluña correspondería perder -750.000 €. ¿Cuánto recibiría la EAJA adicionalmente a cambio, con el traslado de la demanda del Gordo a la Gorda? Esto es una incógnita, pero en el caso de un traslado absoluto es cierto que podría cubrir los premios y gastos, muy poco más……. Tercera Conclusión: la Hacienda Pública Estatal siempre perderá ingresos, y en consecuencia Cataluña también en la parte que le corresponde, mientras que la EAJA entrará en una horquilla de ganancias muy limitadas o, lo que puede ocurrir, en pérdidas que tendría que asumir.
– Como el Gordo de Navidad y el Niño seguirán vendiéndose en Cataluña, es previsible que SELAE, como en cualquier mercado de bienes y servicios, tienda a iniciar costosas campañas publicitarias e incluso incentivar en Cataluña su Gordo, en perjuicio de la Gorda. Con la consiguiente espiral.

– En definitiva, más que el ejercicio de una competencia autonómica por parte de la EAJA con el lanzamiento de la Gorda, parece asistimos a una escena de aquella pintura negra de Goya: “ Duelo a garrotazos “, en la que se peleaban dos villanos y vecinos enfrentados por quien sabe qué discrepancia con mamporros, semienterrados hasta las rodilla con la única perspectiva de eliminarse el uno al otro. Un verdadero y absurdo desencuentro sobre el que debemos avisar en términos reconciliadores.

La reflexión.

¿Qué tiene que ver la Polla Chilena y sus loterías en todo esto? … pues nada en particular a salvo que demuestra que en todas partes las loterías adoptan denominaciones con fuerza fonética y carga emocional, y con cierto gancho. Si acaso, la lotería catalana aprobada ahora bien podría titularse como las chilenas citadas: “el Desquite” o “la Revancha”.
Ante los absurdos y desencuentros aquí relatados, la expresión contenida en el título del artículo (El Gordo, La Gorda, la Polla y el Niño) no va más allá de ser un recurso lingüístico de reclamo, quizás un modo de invocar, con retórica onírica y freudiana, fórmulas y territorios de necesario reencuentro entre el Gordo y la Gorda.

Carlos Lalanda Fernández.
Madrid, 7 de Octubre de 2013.

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1 Comentario

  1. Las leyes del mercado y de la competencia pueden llegar a favorecer a los “usuarios” de la lotería que en la espiral del marketing desencadenada podrán encontrar ofertas más interesantes que la del mono polio del SELAE.
    Dicho esto hay que tener en cuenta otras variantes, p. ej., los premios que recaen en series no vendidas y que beneficia a los emisores y que pueden salvar a la EAJA en algún caso concreto..
    Por otro lado nos enfrentamos ante la opacidad de EAJA. Nunca sabremos si la explotación de los juegos catalanes es positiva o no (se entiende para la entidad misma y de rebote para los ciudadano/as de Cataluña). En cambio y siguiendo una larga trayectoria (que algún día quedará desvelada) si obtendrán beneficios varias familias y, tal vez, algún partido político (esto último no es seguro).

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