El directivo considera que el Sector no está en una encrucijada, sino en un proceso constante de adaptación, y pide extender las mejores prácticas regulatorias, tecnológicas y operativas
Carlos Duelo defiende la evolución del Juego y reclama “ajustes quirúrgicos” para impulsar su normalización social
Carlos Duelo, director corporativo de Relaciones Institucionales y ESG, defendió durante la primera mesa de debate del XIX Congreso de Juego de Castilla y León, celebrado en Soria, que el Sector no necesita una reconversión traumática, sino ajustes concretos que permitan seguir evolucionando. “No considero que el Sector del Juego de azar se encuentre en una encrucijada“, afirmó al inicio de su intervención, en la que repasó los retos de los distintos subsectores y reclamó un cambio en la forma de explicar la actividad ante la sociedad.
Duelo partió de una idea: el Juego lleva décadas adaptándose a los cambios tecnológicos, sociales y normativos. Para ilustrarlo, recordó la transformación de los salones, que hace treinta años eran prácticamente “un almacén de máquinas de hostelería con una oferta muy reducida” y hoy son “locales de ocio adulto con tecnología punta y una oferta potente“. También destacó la evolución de las máquinas de hostelería, desde los rodillos tradicionales hasta los sistemas multivídeo.
La inteligencia artificial tampoco representa, a su juicio, una amenaza que obligue a cambiar radicalmente el modelo de negocio. Su aplicación debe servir para “mejorar la experiencia del consumidor o aumentar la eficiencia operativa, o ambas“. Aunque prevé avances importantes en la gestión interna, defendió que la tecnología no debe sustituir el trato humano. “No me imagino al dueño de un bar llamando al servicio técnico y siendo atendido por una asistente virtual sin darle la respuesta humana necesaria“, explicó.
Cambios concretos para cada subsector
El representante empresarial sí identificó cuestiones normativas que convendría revisar. En el bingo, defendió la consolidación del bingo electrónico de sala y criticó la fiscalidad catalana, donde, según señaló, el gravamen del 50% sobre el win hace inviable la actividad. También pidió prudencia ante propuestas como la que ha anunciado el Gobierno de Andalucía, sobre los denominados “bingos sociales” en residencias, por el riesgo de que puedan terminar derivando en actividades clandestinas.
En los salones de Juego, reclamó extender los sistemas TITO, que permiten operar sin efectivo, y las herramientas de fidelización. Estas últimas, explicó, no solo ayudan a mejorar la relación con el cliente, sino que también pueden proporcionar instrumentos para la protección y la prevención de conductas problemáticas.
Para los casinos, planteó generalizar la autorización de ruletas electrónicas y máquinas de tipo slot en todas las comunidades autónomas. En el ámbito de las apuestas, defendió avanzar hacia la regulación de las apuestas virtuales, mientras que, para las máquinas recreativas de hostelería, pidió ampliar el catálogo de juegos multijuego permitido en Castilla y León, manteniendo su carácter recreativo, su baja intensidad de Juego y sus premios contenidos.
El objetivo, resumió, no es imponer una transformación radical, sino aprovechar las soluciones que ya funcionan en otros territorios. “No requerimos transformaciones traumáticas, sino ajustes quirúrgicos para implantar las mejores prácticas donde ya funcionan“, afirmó.
“El verdadero reto es alcanzar la normalidad social de nuestra actividad”
Más allá de las cuestiones técnicas, Duelo situó el principal desafío en la percepción social del Juego. “El verdadero reto del Sector es alcanzar la normalidad social de nuestra actividad“, aseguró. En su opinión, la industria ha recurrido con demasiada frecuencia a justificar su existencia señalando que cumple la ley, genera empleo y paga impuestos, cuando también debería reivindicar su aportación como actividad de ocio. “Lo principal es que ofrecemos una actividad de ocio y entretenimiento altamente demandada por la sociedad“, recalcó.
Para conseguirlo, pidió empezar por las propias empresas y sus trabajadores. Las más de 45.000 personas que, según indicó, trabajan en el Sector deben conocer los datos reales y poder transmitirlos con naturalidad en su entorno. Entre ellos, citó una prevalencia del Juego problemático del 0,3% de la población y señaló que el Registro de Prohibidos de Castilla y León representa el 0,05% de sus ciudadanos. También defendió que las cantidades jugadas por la inmensa mayoría de los clientes son comparables al gasto en otras formas de ocio. “Si 45.000 trabajadores transmiten con orgullo y datos reales la verdad del Sector, el mensaje calará en la opinión pública“, sostuvo.
Duelo reclamó asimismo sacar el Juego del enfrentamiento político y moral. Como ejemplos, aludió a las elecciones autonómicas de Madrid de 2021, al debate político en torno al proyecto Hard Rock en Tarragona y a las restricciones al Juego online planteadas en Brasil en 2024. A su juicio, estos casos muestran que convertir el rechazo al Juego en una bandera política no garantiza réditos electorales, especialmente cuando los ciudadanos también valoran la creación de riqueza y empleo.
El Juego ilegal, la verdadera amenaza
Durante el turno de preguntas, un asistente planteó si el crecimiento del Juego online podría reducir la recaudación tributaria de la actividad presencial y preguntó qué medidas podían adoptar las administraciones para evitarlo.
Duelo respondió que ambos canales conviven y son complementarios, y que los datos no muestran una canibalización drástica del Juego presencial por parte del online. En cambio, señaló directamente al mercado ilegal como el problema que debe concentrar los esfuerzos de operadores y administraciones.
“La verdadera y gran amenaza para todos, operadores y Gobierno, no es el Juego online legal, sino el Juego online ilegal y clandestino“, afirmó. Según explicó, esta oferta opera sin licencia, no tributa y carece de controles de acceso, lo que perjudica tanto a las empresas reguladas como a las administraciones públicas.
Su mensaje final fue una defensa de la evolución frente a los cambios traumáticos: modernizar la actividad, extender las mejores prácticas y reforzar la normalización social del Juego. “Evolución sí; encrucijada no“, concluyó.












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