La jornada del Ayuntamiento y Patim vuelve a centrarse en las adicciones, mientras las empresas y los profesionales del Sector quedan fuera del foco
Valencia vuelve a las andadas con su Jornada antijuego “La ilusión de ganar”
Parece que en Valencia solo interesa hablar del Juego cuando se trata de adicciones, riesgos y problemas. La IX Jornada “La ilusión de ganar”, organizada por el Ayuntamiento y la Fundación Patim, ha vuelto a poner sobre la mesa el mismo discurso de siempre: Los riesgos del Juego… Y nada más.
El catedrático Mariano Chóliz resumió bastante bien la filosofía del encuentro con una afirmación que no deja demasiado margen a los matices: “El Juego no es ocio, es un negocio; no es una actividad de ocio para los jugadores, es un negocio para las empresas“. Una visión que vuelve a colocar a la Industria en el punto de mira y que parece olvidar que hablamos de una actividad legal, regulada y que también forma parte del entretenimiento de millones de personas.
El planteamiento recuerda bastante al del Congreso de la DGOJ, donde el Sector tampoco encontró precisamente el protagonismo que merece, y contrasta de lleno con lo vivido hace unas semanas en Soria, durante el XIX Congreso de Juego de Castilla y León.
Allí sí hubo espacio para hablar de empresas, empleo, innovación, tecnología, seguridad jurídica y futuro, donde los propios reguladores autonómicos compartieron debate, sin esconder los retos regulatorios, pero sin tratar al Juego como un problema que hay que combatir.
El Juego legal merece algo más que una sucesión de jornadas dedicadas a ponerlo bajo sospecha. Y Valencia, una vez más, parece no querer enterarse.











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