El fundador de Zitro explica en una conversación con AIEJA cómo la cultura de la "Familia Zitro" se ha extendido a los distintos mercados en los que opera el grupo

Johnny Ortiz: “En Zitro, los clientes dejan de ser simples clientes y pasan a ser amigos”

AZARplus

El fundador de Zitro, Johnny Ortiz, ha vuelto a poner de manifiesto los principios que han acompañado el crecimiento de la compañía desde su nacimiento en 2007: innovación, cercanía con los clientes y una cultura empresarial que sitúa a las personas en el centro. En una conversación con la Asociación de la Industria del Juego en México (AIEJA) durante su paso por la G2E de Las Vegas, Johnny Ortiz repasó la evolución de la empresa y explicó qué considera que marca la diferencia en su forma de hacer negocios.

La trayectoria de Zitro habla por sí sola. Lo que comenzó como una compañía especializada exclusivamente en videobingo se ha convertido en un grupo internacional con presencia en 56 países y operaciones en 29 estados de Estados Unidos.

La innovación sigue siendo una de las claves de esa evolución. Zitro comenzó a lanzar sus primeras slots en 2017, precisamente en México, y en esta ocasión acudió a Las Vegas con una enorme oferta de juegos, distintas mecánicas y nuevos muebles. A ello se suma una importante inversión en el negocio online. Johnny Ortiz también destacó el inicio, durante octubre, de la licencia para operar en Nevada, un paso relevante para seguir ampliando la presencia de la compañía en el mercado estadounidense. “Estamos seguros de que vamos a seguir creciendo“, afirmó.

Más allá de los productos y la expansión internacional, Johnny Ortiz quiso subrayar un aspecto que considera esencial para el desarrollo de Zitro: la relación con sus clientes.

“Una ventaja que tiene Zitro es que los clientes dejan de ser simples clientes y pasan a ser amigos“, explicó. El fundador defendió una forma de trabajar basada en la proximidad, la atención constante y la preocupación real por las necesidades de cada operador.

“Nosotros no vendemos una máquina y la dejamos allí abandonada; vendemos y volvemos“, señaló. “Hacemos visitas continuas” para comprobar cómo funcionan los productos y conocer de primera mano las necesidades de los clientes. Una filosofía que, como señala el fundador de Zitro, explica que muchos de ellos les digan: “Vosotros sois diferentes“.

Johnny Ortiz reivindicó también una cultura empresarial compartida en todos los mercados en los que opera la compañía. “En Zitro, a todos los empleados no los llamamos ‘empleados’, los llamamos la Familia Zitro. Somos una gran familia y hemos conseguido transmitir eso a todos los países a los que vamos, incluido Estados Unidos“.

Para Johnny Ortiz, esa manera de entender el negocio no es un detalle secundario, sino parte del ADN de la empresa: “Ser sencillos con los clientes, agradables, preocupados por sus necesidades y fáciles para hacer negocios“.

Con una posición consolidada en Latinoamérica y España, el fundador afronta la expansión estadounidense con ambición, señalando un objetivo claro: “Quiero que seamos una empresa muy reconocida, y creo que estamos en el camino correcto“.

Una declaración que resume la filosofía de Johnny Ortiz y de Zitro seguir creciendo sin perder la cercanía y la identidad que han acompañado a Zitro desde sus comienzos.

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FRANCO

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