PRIORIDAD SECTORIAL
Ahora, que tan de moda está la llamada Prioridad Nacional que generosamente manejan VOX y el PP sin explicarnos exactamente en qué consiste, no está de más que también nosotros nos preguntemos acerca de la Prioridad Sectorial que nos debería de incumbir. Sin duda, a primera vista, parece una pregunta fácil porque cualquier Empresa, que por tal se tenga, entiende que su prioridad debe ser la búsqueda de los ansiados beneficios.
¡Ah, los beneficios! A nadie se le oculta que ese objetivo siempre está sujeto a demasiados factores, internos y externos, ajenos o no a la voluntad del empresario. Incluso cuando se toman las mejores decisiones el negocio puede no salir bien al engarzarse en esos torrentes dinámicos de acontecimientos o convicciones en los que el azar también juega un importante papel. De modo, que de fácil nada de nada…
Ludopatía, Normativa, Imagen, Demagogia, Ideología, Sentimiento, Moralidad, Silencio… Estos términos y otros muchos más están llamados a incidir, poco o demasiado, en los Balances Contables de las Empresas. Y es por ello que el Sector siempre debe tener un ojo abierto ante su pertinaz influencia teniendo, como tenemos, a diez millones de clientes que con el Juego Privado NO acaban de reforzar la imagen que quieren tener de sí mismos…
Ustedes perdonen la aparente preponderancia, pero llevo más de cincuenta años escribiendo de estas cosas y tengo la sensación, perdón la convicción, de que se ha evolucionado poco o nada en estos asuntos. O sea, lo que decía hace un momento… Se pueden tomar las mejores decisiones y obtener unos resultados nefastos… Quiero decir que tendré que aplicarme el cuento del absentismo militante, por mor de acrecentar mi orgullo de pertenencia…







De los casos que usted cita, el silencio es el más llamativo para mí. El sector lleva toda la vida guardando silencio a los numerosos ataques y provocaciones que sufre continuamente. Es penosa la actitud.
Los empresarios nunca han querido sangrar beneficios para intentar combatir los problemas que nos afectan a todos y está muy bien que el señor Ortega nos lo recuerde de vez en cuando. Gracias y un saludo.
Hemos llegado hasta aquí cojeando y en cuanto nos den un golpe en la pierna buena, adiós “mundo feliz”
¿HAY QUE SOÑAR O ESPERAR UN MILAGRO PARA QUE TODAS LAS ASOCIACIONES,TODOS LOS FABRICANTES,TODOS LOS DISTRIBUIDORES Y TODOS LOS OPERADORES SE PONGAN DE ACUERDO?. FRANCAMENTE ES PARA ESTAR DECEPCIONADO CON LO QUE LLEVA PASANDO TODA LA VIDA. GRACIAS ORTEGA,PORQUE AL MENOS TÚ NO TE RINDES.
Ya me perdonará usted, pero los años no solo traen arrugas, también traen una alarmante intolerancia a las gilipolleces modernas.
Estoy hasta las narices de la dichosa “responsabilidad social”, del “juego sostenible” y de toda esa verborrea políticamente correcta diseñada para contentar a almas puritanas. Ahora resulta que tenemos que “corregir externalidades negativas” y pedir perdón por respirar. Qué fatiga de eufemismos.
Me hierve la sangre al escuchar a los portavoces del sector —tanto a los oficiales como a los que se apuntan al carro— hablar de nuestro negocio con el tono de quien confiesa un pecado. Parecen monjas de la caridad pidiendo clemencia por existir, en lugar de empresarios defendiendo su sector.
A ver si alguno de estos honorables representantes se planta de una vez. Que le digan a quien corresponda que no somos una banda de delincuentes, que no vamos fabricando ludópatas por las esquinas y que nos limitamos a vender ocio a quien lo busca.
Cada hijo de vecino es perfectamente libre de gastarse los cuartos en una tragaperras o de asfixiarse plantando tomates en su tiempo libre. Faltaría más.
Si alguien carece de autocontrol, el problema es estrictamente suyo, no de nuestro balance de resultados.
Culparnos a nosotros es tan ridículo como exigirle responsabilidades a Bodegas Vega Sicilia porque a un indocumentado le dé por levantar el codo más de la cuenta.
Censure usted lo que sea menester porque lo último que quiero es complicarle la vida, pero uno ya no puede más.
Gracias y perdone por el calentón.