La organización reivindica su compromiso ético mientras comercializa Rascas sin verificación de edad ni mecanismos efectivos de protección

Mucha ética en el cupón y poca en la calle: el discurso “responsable” de la ONCE

AZARplus

A pocos días del 17 de febrero, Día Internacional del Juego Responsable, la ONCE ha vuelto a sacar a pasear su discurso habitual: el del Operador que no se considera Operador, el del Juego que se define a sí mismo como “social, seguro y responsable” por el simple hecho de repetirlo hasta la saciedad y estamparlo en un cupón conmemorativo. Una liturgia retórica que, año tras año, choca frontalmente con la realidad cotidiana de sus productos y, sobre todo, de su red de venta.

Según la organización, el Juego Responsable “forma parte de su identidad” y se traduce en valores, estrategias y acciones permanentes. Sin embargo, basta levantar la vista mirar a la calle para que el relato empiece a resquebrajarse. La ONCE presume de responsabilidad mientras comercializa masivamente Rascas sin ningún tipo de control efectivo. Ni verificación de edad, ni sistemas de identificación, ni barreras tecnológicas. Todo queda en manos de sus llamados “centinelas de la ilusión”, que despachan cupones y Rascas a pie de calle, en estaciones de metro, a las puertas de hospitales o en cualquier punto de paso, incluidos al parecer, como hemos podido denunciar en no pocas ocasiones, menores de edad. Dato que corroboró el propio ex presidente de FEJAR, Enrique Gutiérrez Muélledes, al reconocer en el mismo Congreso que “en los Rascas se disparan los menores de edad”, y que bien le pudo valer su presidencia…

Resulta cuanto menos llamativo que una entidad que se envuelve en el lenguaje de la prevención y la protección del jugador considere responsable un modelo basado en la omnipresencia física y la ausencia total de controles. Mientras los Operadores privados son sometidos a exigencias crecientes en materia de verificación, límites y acceso, la ONCE se refugia en su carácter social para eludir el debate incómodo: el de si vender Rascas sin filtros es compatible con la “libertad, seguridad y hábitos saludables” que proclama.

La emisión de cupones especiales y colecciones semanales dedicadas al Juego Responsable completa el escaparate. Mucha simbología, mucho diseño alusivo y foros sectoriales con FEJAR para reafirmar compromisos, pero poca autocrítica sobre un sistema de venta que parece anclado en otra época. Celebrar el Juego Responsable los 365 días del año, como afirma la ONCE, exigiría algo más que consignas bienintencionadas: exigiría controles reales, límites efectivos y coherencia entre el discurso y la práctica. Hasta entonces, el 17 de febrero seguirá siendo, para la organización, más un ejercicio de marketing moral que una verdadera rendición de cuentas.

VER AZARplus 28/05/25.- FEJAR: “Alguien debería tirar de las orejas a SELAE. Debe dar ejemplo y no lo da”

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FRANCO

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