La ONCE aprovecha cualquier tématica para desarrollar y promocionar sus Rascas
Mil y una historias… y el mismo modelo de siempre en los nuevos Rascas de la ONCE
La ONCE vuelve a hacerlo. La organización ha estrenado un nuevo Rasca, esta vez envuelto en la estética exótica y literaria de Las mil y una noches. Un Rasca más con la promesa de premios de hasta 120.000 euros “al instante” y con una campaña publicitaria diseñada para que nadie, absolutamente nadie, pueda decir que no se ha enterado de su existencia.
El planteamiento no se anda con complejos: reinterpretar personajes como Sherezade, Alí Babá o el Sultán en clave contemporánea, mezclando fantasía oriental y situaciones cotidianas, bajo el lema “Rasca y vive mil y una historias”.
El despliegue mediático acompaña con la contundencia habitual. Spots en televisión y plataformas digitales, piezas para redes sociales, cuñas de radio, gráficos en internet y una presencia constante en los puntos de venta.
Desde la propia ONCE se insiste en el tono humorístico y jovial, previsiblemente para tratar de captar al público joven. La ONCE encadena lanzamiento tras lanzamiento de Rascas con una naturalidad pasmosa, siempre con el respaldo normativo del Estado y con una libertad promocional que el Juego privado no se atreve ni a soñar.
Da igual que la temática sea oriental, mitológica, festiva o costumbrista. El criterio parece ser uno solo: que funcione en pantalla, que genere sonrisa rápida y que permita seguir colocando nuevos Rascas en el mercado.
En este contexto, Las mil y una noches no es tanto un homenaje literario como un nuevo capítulo de una historia mucho más prosaica: la de una oferta de Juego que se expande sin freno, ampliamente publicitada y socialmente normalizada. El cuento cambia; el negocio, no.











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