El director general de la DGOJ clausura este embarrado Congreso y amenaza con que volverán el año que viene
Mikel Arana: “El Juego debe servir al interés general y no al revés”
El director de la DGOJ, Mikel Arana, fue el encargado de clausurar el evento, y de recordar una vez más al Sector que la administración tiene como principal misión situar a la persona jugadora en el centro de la política pública, transformando la reflexión en “acciones concretas”. Arana manifestó que este Congreso “el inicio de una etapa” en la hoja de ruta del Juego seguro. Desde luego no diríamos que parezca el inicio de nada, porque la Administración ya lleva muchos años ninguneando al Sector…
Arana destacó que el objetivo común es “construir un marco regulatorio sólido, seguro y tecnológicamente avanzado que garantice que el Juego se desarrolle siempre dentro de un entorno seguro y protegido”. El Juego, sentenció, “debe servir al interés general y no al revés”.
Arana repasó las principales conclusiones de las dos jornadas, empezando por la necesidad de una visión internacional. Tras la sesión inaugural sobre retos europeos, la conclusión inequívoca fue que “la regulación del Juego ya no puede abordarse únicamente desde una perspectiva exclusivamente nacional”. Constató que las autoridades reguladoras comparten preocupaciones como “garantizar la integridad del mercado, proteger a los colectivos vulnerables o fomentar la innovación responsable”.
Como era de esperar tras su anuncio durante el primer día, el director general dedicó un espacio especial al mecanismo de detección de comportamientos de riesgo. Según el regulador, este sistema se convertirá en una “palanca esencial para anticiparnos a los problemas antes de que se materialicen”. La prevención, insistió Arana, no puede depender solo de la percepción subjetiva o la intervención tardía, sino que “debe ser predictiva, automatizada y ética”.
El líder de la DGOJ expresó su convencimiento en el valor de este proyecto: “Somos pioneros a nivel internacional con este sistema y estoy convencido además de que se convertirá en un referente global”. Asimismo, el director general afirmo que España está “sentando las bases de una nueva forma de entender la protección en el ámbito del Juego digital”.
Al referirse al intenso debate sobre el daño y el retorno económico, Arana enfatizó que el valor económico y social solo es legítimo “si se garantiza un entorno de Juego limpio, transparente y ético”, y en el que “la diversión no se convierta en dependencia”. Este compromiso ético debe ir de la mano de una política estructural de sensibilización, en la que las nuevas generaciones “comprendan que el Juego conlleva riesgo, que el azar no es una forma de ingreso y que la diversión segura es la única que verdaderamente enriquece”.
Respecto a las características estructurales de los productos, Arana resumió la clave regulatoria: “la protección también debe integrarse en la arquitectura del producto, no solo en su supervisión posterior”.
El impacto de la Inteligencia Artificial fue abordado como un desafío dual. El director general reconoció que la IA “puede ser un instrumento extraordinario de supervisión, detección y prevención, pero también puede generar nuevos desafíos éticos si no se emplea con responsabilidad”.
Sobre la mesa final dedicada a los videojuegos y las loot boxes, Arana abordó la preocupación que atañe a “todas las autoridades europeas” sobre las fronteras entre el entretenimiento digital y el Juego de azar. La regulación de este nuevo territorio requiere “equilibrio, proteger sin limitar la creatividad, educar sin censurar e innovar sin perder de vista los valores de seguridad y responsabilidad”.
El discurso de clausura culminó con un llamamiento a la corresponsabilidad, instando a que todo lo debatido se convierta en una “hoja de ruta viva” que alimente nuevas políticas y alianzas con el sector privado y la academia.
El Juego seguro, advirtió Arana, “requiere corresponsabilidad” y un “ecosistema completo de protección y confianza en el que cada gente, público y privado, asuma su parte de responsabilidad”.
Finalmente, Arana apeló al consenso institucional histórico en España: la protección de las personas jugadoras, especialmente las vulnerables, “no puede ser objeto de debate ideológico. Debe ser un acuerdo, un compromiso ético por todos los que todos compartamos”, para así “garantizar un entorno de Juego que combine libertad con seguridad y competitividad con responsabilidad”.
El director general cerró el congreso con una promesa, o una advertencia, al declarar que el evento “que informo, amenazo, repetiremos”.











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