El adjunto a la presidencia de SAREIBA denuncia que el Sector privado cuenta con todo tipo de controles para proteger a los más vulnerables, mientras el Juego público campa a sus anchas sin control

Miguel Ángel Riera: “Lo más delicado en estos momentos es la adición que crea el rasca y gana de la ONCE”

AZARplus

Miguel Ángel Riera, adjunto a la presidencia de SAREIBA, ha alzado la voz para defender al Sector ante lo que califica como una situación de “agravio comparativo” con respecto al Juego público, al tiempo que reivindica la estabilidad económica del Sector privado en las Islas Baleares y su aportación a la economía local.

En sus declaraciones en Última Hora, Riera ha explicado que la normativa autonómica ha provocado un descenso claro y continuado en el número de salones operativos. Esta situación se debe a la reforma de la ley en el pasado 2020, que fija un máximo de 75 salas por millón de habitantes, cuando en la actualidad operan en Baleares 137 salones y 2 casas de apuestas, lo que está haciendo que se cierren muchas salas sin posibilidad de reaperturas.

Un ratio con la población que el Govern fijó en los residentes a 1 de enero, sin tener en cuenta el fuerte incremento poblacional durante la temporada turística, ya que en verano acoge a millones de personas más que en invierno.

Riera comenta también la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre Barcelona, que anula las distancias urbanísticas de 800 y 450 metros para locales de Juego, y considera que esa jurisprudencia no afectará a Baleares. “En el fondo la sentencia dice que se trata de una competencia autonómica y en el caso de Baleares es el Govern, concretamente la Conselleria de Empresa, quien tiene esa responsabilidad. La ley 8/2014 de Juego y Apuestas de las IB, que fue actualizada con la reforma del exconseller Yllanes, en su artículo III dice que en ningún caso se podrán otorgar nuevas autorizaciones en una zona inferior a 500 metros de esos espacios”.  Pese a todo, Riera asegura que “es lógico y razonable proteger a los menores de edad”.

Lo que no es tan lógico, es que el Sector privado sea el único dedicado a proteger a los más vulnerables, mientras el Juego público carece de todo tipo de controles, pero todos los privilegios a la hora de publicitarse: “En los salones de Juego, bingos y casinos tenemos aparatos de control de acceso mediante el DNI que imposibilitan que un menor pueda acceder, en cambio en la lotería nacional y en la ONCE nuestra impresión es que no se aplican los mismos criterios y son posibles generadores de ludopatía”.

En palabras del adjunto a la presidencia de SAREIBA, “lo más delicado en estos momentos es la adición que crea el rasca y gana de la ONCE, es el más peligroso por la rapidez con la que se obtiene el premio y se comercializa sin pedir el DNI”.

Riera subraya que el Sector genera más de 35 millones en tasas y entre 9 y 10 empleos por salón. “El Juego es una parte más del ocio de las personas. Nos mantenemos en una situación estable, pagamos impuestos, alquileres y tenemos una oferta que no es excesiva en proporción a los usuarios. Es un espacio integrado como una oferta más social y, como el premio máximo son 3.000 euros, tampoco es un aliciente para la ludopatía, cosa que no ocurre con el Juego público donde un premio te puede solventar la vida”, concluye.

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