Se trataron aspectos cruciales como la implementación del Reglamento Europeo de IA, los criterios de evaluación de riesgos en sistemas inteligentes, o los desafíos que supone su integración en la Administración Pública
Loyra Abogados analiza el reto jurídico de la IA en el Congreso Lefebvre 2025
Neus Alcolea Roig y Fernando Martín Martín, abogados de Loyra, participaron en la segunda edición del Congreso IA, Derecho y Empresa 2025, organizado por la editorial Lefebvre, un espacio de referencia para el análisis jurídico, ético y estratégico de la Inteligencia Artificial en el ámbito legal y empresarial.
Durante la jornada se trataron aspectos cruciales como la implementación del Reglamento Europeo de IA, los criterios de evaluación de riesgos en sistemas inteligentes, así como los desafíos que supone su integración en la Administración Pública, con ejemplos destacados como la Agencia Tributaria (AEAT) o los avances tecnológicos en la Justicia. También se abordaron los principios de gobernanza tecnológica, transparencia algorítmica y responsabilidad jurídica.
Representantes de grandes compañías como Repsol, Telefónica, Banco Santander, PwC y BDO, entre otros, compartieron casos prácticos donde la IA ya impulsa la eficiencia operativa, automatiza procesos y optimiza la toma de decisiones. No obstante, se subrayaron los riesgos jurídicos asociados al uso de datos personales, propiedad intelectual, sesgos algorítmicos, ciberseguridad o pérdida de control humano.
Uno de los mensajes más reiterados fue la necesidad de redefinir las competencias del abogado moderno, incorporando pensamiento estratégico, dominio tecnológico y un compromiso ético firme. “La IA no sustituye al jurista; al contrario, eleva su valor. Pero se les requiere más criterio, más conocimiento y más humanidad”, fue una de las principales conclusiones compartidas.
En ese sentido, Loyra Abogados ha presentado un nuevo artículo analizando el debate sobre la aparición de asistentes jurídicos basados en IA.
Desde el despacho alertan de que estas soluciones “aunque pueden resultar cómodas, no son herramientas infalibles ni sustitutivas del criterio de un profesional formado y experimentado”. En un sector como el del Juego online, marcado por una normativa “compleja y cambiante” que abarca legislación “nacional, autonómica y europea”, un simple error puede tener consecuencias graves. “Una omisión o una respuesta mal contextualizada puede derivar en sanciones, bloqueos, pérdida de licencias o daños reputacionales difíciles de revertir”, advierten.
El artículo subraya que “las herramientas de IA no ofrecen soluciones jurídicas; ofrecen patrones de respuesta basados en el entrenamiento de la propia IA”. Por tanto, en un entorno donde el negocio “depende del matiz, del criterio, de la experiencia y del conocimiento profundo del marco normativo”, la diferencia entre abogado y algoritmo “no es solo significativa: es determinante”.
Ofrecemos a continuación el artículo íntegro, para todos nuestros lectores:
IA (Inteligencia Artificial) en el sector del Juego online: ¿innovación o riesgo legal?
La reciente aparición de un nuevo asistente legal basado en inteligencia artificial, diseñado específicamente para el sector del Juego online en España, ha reabierto un debate que no deberíamos pasar por alto: ¿hasta qué punto pueden estas herramientas sustituir (o pretenden hacerlo) el trabajo de los profesionales del derecho? Se trata de soluciones prácticas y convenientes, pero aunque pueden resultar cómodas, no son herramientas infalibles ni sustitutivas del criterio de un profesional formado y experimentado.
En este sentido, el sector del Juego online está sometido a una normativa compleja y cambiante, que combina legislación nacional, autonómica y europea, además de requerimientos técnicos, fiscales y de protección al consumidor. Un error de interpretación, una omisión o una respuesta mal contextualizada puede derivar en sanciones, bloqueos, pérdida de licencias o daños reputacionales difíciles de revertir. Las herramientas de IA no ofrecen soluciones jurídicas; ofrecen patrones de respuesta basados en el entrenamiento de la propia IA. Y cuando el negocio depende del matiz, del criterio, de la experiencia y del conocimiento profundo del marco normativo, la diferencia entre un abogado y un algoritmo no es solo significativa: es determinante.
Los abogados no solo aplican la ley: interpretan, contextualizan, anticipan riesgos y diseñan estrategias ajustadas al entorno y a cada modelo de negocio. La IA no sustituye esa inteligencia jurídica que combina conocimiento técnico, experiencia práctica y sensibilidad profesional. Puede ser una herramienta útil, pero no un reemplazo.
Desde nuestra perspectiva, el uso de la inteligencia artificial en entornos jurídicos debe abordarse con cautela y sentido crítico. No se trata de frenar la innovación, sino de recordar que, en sectores regulados, donde la confianza, la seguridad jurídica y el cumplimiento normativo son pilares del negocio, no todo vale. El derecho no es una simple cadena de instrucciones, y el asesoramiento legal no se improvisa ni se automatiza sin consecuencias.
Innovar también significa saber identificar dónde se encuentra la utilidad real y práctica. Y en el ámbito legal, dicha utilidad puede reflejarse en pequeñas cuestiones ya bien definidas por la normativa y la jurisprudencia. No obstante, el Juego es un sector complicado y en constante evolución, y la resolución de cuestiones jurídicas sigue dependiendo del criterio humano. Por eso, en lugar de sustituir a los abogados, deberíamos apostar por herramientas que los complementen. Porque cuando se trata de defender los intereses de una empresa, de proteger a los usuarios y de construir estrategias legales sólidas y sostenibles, la diferencia entre una herramienta y un jurista sigue siendo, afortunadamente, abismal.
LOYRA ABOGADOS












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