RTVE publica una entrevista con los miembros de la comisión de fiestas

Los responsables del escándalo de Villamanín hablan por primera vez desde el Gordo de Navidad

AZARplus

Por primera vez desde que estalló el escándalo, los miembros de la comisión de fiestas de Villamanín han decidido hablar. Lo han hecho en una entrevista concedida a RTVE, en la que varios de sus integrantes relatan, con detalle y sin rodeos, cómo un error en la venta de participaciones del Gordo de Navidad transformó una celebración histórica en una crisis social, sin precedentes para este municipio leonés, y puso de manifiesto los notables riesgos que se pueden dar al normalizar la venta de participaciones, que en muchos casos son incluso realizados por menores.

La comisión, integrada por vecinos voluntarios y sin estructura empresarial, vendió 450 participaciones del número 79.432, agraciado con el primer premio del sorteo de Navidad. Sin embargo, solo se habían comprado 400 papeletas respaldadas con décimos oficiales. Cincuenta participaciones (el equivalente a diez décimos) nunca llegaron a consignarse en Loterías y Apuestas del Estado. El desfase supuso cerca de cuatro millones de euros comprometidos que, sencillamente, no existían.

Los propios integrantes de la comisión insisten en que no hubo mala fe ni beneficio personal. Reconocen un fallo de gestión derivado de un sistema de venta basado en la costumbre y la confianza. “Se cuadra el dinero con las papeletas vendidas, no se cuentan los talonarios. Ese fue el error”, admite uno de los responsables. También subrayan que las papeletas solo se vendieron en locales y actividades públicas, descartando ventas privadas o fuera de control.

A la presión interna se sumó el estigma social. La asamblea vecinal convocada el 26 de diciembre, pensada para informar, acabó convertida en un episodio de fuerte tensión. “Fue un aquelarre”, resume uno de los miembros. “Amigos de toda la vida que no nos escupieron físicamente, pero sí psicológicamente”. Varios miembros reconocen haberse aislado durante semanas, incapaces de afrontar miradas, rumores y acusaciones infundadas.

El caso vuelve a poner en cuestión un modelo ampliamente tolerado por SELAE: la venta de participaciones por entidades no profesionales, sin sistemas de control efectivos, ni herramientas que garanticen la trazabilidad real entre papeletas vendidas y décimos consignados. Un mecanismo normalizado bajo el paraguas del Juego público que, cuando falla, traslada toda la responsabilidad a voluntarios y compradores, sin red de seguridad.

Ante la imposibilidad de cubrir los décimos inexistentes, la comisión optó por una solución colectiva: repartir entre las 450 participaciones el importe correspondiente a los 400 décimos realmente adquiridos, asumiendo la pérdida de forma proporcional. En estos días se está realizando un registro presencial de papeletas en el propio municipio para cerrar el listado definitivo de beneficiarios, bajo supervisión legal. Más de la mitad ya se ha inscrito y todos han aceptado esta fórmula.

El reparto final, previsto para las próximas semanas una vez concluyan las comprobaciones, permitirá distribuir unos 26,5 millones de euros. Sin embargo, el daño personal y comunitario permanece. La mayoría de los implicados asegura que no volverá a organizar las fiestas ni a vender lotería. “Jamás volveremos a hacerlo. Ni a venderla, ni a comprarla”, coinciden.

Villamanín cerrará el episodio con el premio repartido, pero con una lección amarga: cuando el Juego público se apoya en proclamas publicitarias y en la “tradición”, sin controles reales, el error no es una anomalía, sino un riesgo asumido. Y cuando ocurre, no hay décimo que compre la tranquilidad perdida.

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