El robo de varios décimos de la Lotería de Navidad propiedad de una parroquia de Órgiva muestra que la Lotería circula incluso entre el clero, bajo el silencio de SELAE
La Iglesia también “reparte suerte” con recargo
La Iglesia y sus cofradías parece que se han convertido ya en auténticas sucursales de SELAE… En Órgiva, Granada, la Cofradía de la Virgen de los Dolores y la Parroquia de la localidad han denunciado el robo de varias series completas de décimos de Lotería de Navidad. En concreto, dos series del número 14.899, que estaban destinadas a financiar a la hermandad, y otra serie del número 46.942, cuyos beneficios iban a sufragar “arreglos y gastos parroquiales”.
Los billetes se encontraban a la venta en la Cafetería Galindo y ya habían comenzado a distribuirse entre simpatizantes y vecinos cuando fueron sustraídos. Tras el hurto, tanto la Cofradía como la Parroquia han solicitado la colaboración ciudadana para localizar los décimos robados y evitar que circulen en el mercado, además de poner los hechos en conocimiento de la Guardia Civil, que ha abierto una investigación.
Lo que a nadie le parece raro es que se coloquen décimos con recargo, promovidos por una cofradía, mientras SELAE lo consiente mirando hacia otro lado. Porque nadie se escandaliza de que una parroquia acumule lotería como si fuera una administración camuflada.
Según Fenamix, que ya ha denunciado estas prácticas, más de 100 millones de décimos de Navidad y El Niño se mueven por estos canales ilícitos, con sobreprecios de entre 2 y 5 euros que generan más de 300 millones de euros en economía sumergida. Y mientras los puntos de venta oficiales, que cumplen con todos los requisitos legales, apenas logran sobrevivir con márgenes reducidos, asociaciones, hermandades y hasta el clero se benefician de un negocio paralelo sin que nadie actúe.
Al final, lo anormal se ha normalizado: se reza con una mano y se vende lotería con la otra. Y así, entre velas, rosarios y décimos, el monopolio público sigue siendo el gran beneficiado de una ilegalidad consentida que ni Hacienda ni Consumo parecen dispuestos a cortar.
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