La dirección reconoce que el volumen de trabajo y la mala planificación han hecho que lancen la multimillonaria renovación de sus sistemas por procedimiento de urgencia
La DGOJ admite que su desastrosa planificación pone en jaque la seguridad de su cerebro digital
Hay cosas que nunca cambian, y la capacidad de la administración pública para verse “sorprendida” por un calendario que ellos mismos escribieron es una de ellas. La DGOJ acaba de lanzar una licitación de casi 8 millones de euros para que alguien, por favor, se haga cargo de su “cerebro digital” antes de que el contrato actual expire el 4 de mayo, y lo hace por el procedimiento de urgencia en pleno mes de marzo…
La DGOJ justifica las prisas alegando “situaciones sobrevenidas e imprevisibles”. Al parecer, que un contrato firmado hace cuatro años tuviera una fecha de caducidad escrita en negrita ha pillado al organismo totalmente desprevenido. Admiten sin despeinarse que, entre crear nuevas divisiones y gestionar 24 expedientes en 2025, simplemente no han tenido tiempo material para lanzar una licitación ordinaria en tiempo y forma.
Para que nadie cuestione la urgencia, la DGOJ utiliza el lenguaje del miedo: si el sistema falla, dicen, se acaba la protección de los autoprohibidos (RGIAJ) y el Estado se enfrentaría a reclamaciones millonarias de los Operadores por lucro cesante, al tener que interrumpir su actividad por la estulticia administrativa. Es decir, usan su propia falta de previsión como una pistola en la sien del presupuesto público: “O lo aprobamos ya y corriendo, o se rompe el juguete”.
En resumen: 8 millones de euros para intentar que, a partir de mayo, el sistema siga funcionando con pinzas, parches y mucha, mucha “urgencia”.
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No nos engañemos: el contrato ya está dado y por eso la urgencia, esto funciona así, lamentablemente. El esperar a la fecha de caducidad es una estrategia muy extendida en el sector público para poder hacer este tipo de procedimientos de emergencia, pero por lo general están “cerrados” desde hace tiempo. Al hacerlo por el procedimiento de “emergencia” se saltan todos los controles y sobre todo, que únicamente aquellos que estén al tanto, estarán preparados para abordarlo. No es planificación, es estrategia. Mientras que al sector privado lo demonizan, ellos a lo suyo. Quien hizo la Ley (nunca mejor dicho), hizo la trampa.