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Artículo de Opinión de Germán Gusano

La desfachatez y la indecencia

Germán Gusano

El grupo municipal socialista (y algún otro) ha manifestado su rotunda oposición a que en el Gobierno capitalino se ampare a los locales de juego a través de rebajas fiscales o tributarias, como sí va a ocurrir con otros comercios y negocios a los que el Covid-19 ha obligado a cerrar igualmente. Simplemente, se pretende un ahogamiento sectorial.

En su discurso usan términos como “lacra” o “droga” y, lo más grave, es que no tienen reparo en manifestar que “si esta crisis sirve para que este negocio se extinga de la ciudad, bienvenida sea”. ¿Bienvenida sea una pandemia para erradicar una actividad legal? Varios cientos de miles de españoles han padecido o sufren la enfermedad, cerca de 24.000 muertos oficiales (muchos madrileños), una imposibilidad de despedidas familiares… me quedo sin palabras o, mejor, me tengo que frenar para no escribirlas y plasmar lo que pienso…

El Gobierno y la Unión Europea han aprobado un histórico paquete económico de salvación para la “reconstrucción” y “revitalización” de la economía nacional. Indudablemente, la colaboración público-privada es –y será- fundamental en esta tarea. El Estado y los demás agentes sociales son eslabones en una misma cadena de esfuerzo y solidaridad para minimizar la vulnerabilidad.

Las intensas discusiones y los debates internos en los plenos políticos deben quedar atrás y estar unidos en los fines esenciales: “nuestro [su] esfuerzo debe estar, como mínimo, al nivel del sacrificio de los españoles”. No dudamos que el escenario de batalla llegará de nuevo pero, por favor, respeten este duelo social. La industria no merece esas típicas marrullerías aprovechando oportunidades críticas. Ninguna de esas disputas tiene sentido ahora, solamente queda mostrar que todo el espectro esté con el tejido empresarial y la ciudadanía, sin distinciones partidistas. Cualquier plan debe orientarse a proteger la continuidad, cerrándose este trágico paréntesis cuanto antes. La propia crisis reconducirá negativamente el consumo y todos los sectores son clave para fortalecer el músculo financiero nacional y, por supuesto, el juego es uno de ellos.

Los expertos hablan de salidas en forma de “V”, de “U” o de “L”, reclaman unidad y deciden reforzar determinadas medidas para que sea un rebote económico, lo más inmediato posible. Sin embargo, en Madrid y en otros entornos, algunos impulsan y desean el peor escenario para el juego. En los últimos tiempos prepandémicos, se achacaba al sector buena parte de las plagas de la sociedad actual y continúan en la misma interpretación absurda. Ningún sector está siendo últimamente tan denostado, olvidando su potencia en términos macroeconómicos, los datos así lo confirman, y sin considerar la innovadora opción de entretenimiento, legal y seguro, que oferta.

¿Por qué algunos pretenden no respetar determinados derechos y libertades económicas? La respuesta es sencilla y evidente: la desfachatez y la indecencia. La solución debe centrarse en construir y no en destruir aprovechándose de una sociedad hipotecada en su futuro. Deberían dejar de especular, de usar términos peyorativos, agilizar las ayudas, facilitar los trámites burocráticos y reconsiderar el tratamiento que recibe la actividad ante el desconocimiento o la información sesgada, problemas que claramente aún no se han resuelto. Las medidas de información, educación y prevención que resuelvan los problemas que se plantean, especialmente entre los jóvenes, continuarán para su control y responsabilidad.

Cualquier recurso parece ser lícito y muchos dejan transcurrir estos difíciles tiempos sin una palabra de aliento ante un golpe irreparable, enfangados en el denodado intento de hundir a miles de familias que dependen de la industria e ignorando lo que marcan para la economía sus superiores: “no vamos a dejar a nadie atrás”.

En el camino puede que hayan perdido la perspectiva real de las enfermedades verdaderamente infecciosas. Estos actores se saltan las prioridades en tiempos de una incidencia real que nos atosiga, que puede desmontar de un plumazo miles de vidas, de empleos y mucha riqueza. Y al hilo de este desastre, también dialéctico, se sigue mostrando un auténtico perfil mediocre, sin ningún acierto al juzgar determinadas realidades.

Es un ejemplo flagrante y escandaloso de unas fuerzas centrífugas y disgregadoras que adquieren pujanza cuando el terreno es propicio, exhibiendo falta de moral en el debate y unos razonamientos simplones. ¿La desfachatez y la indecencia acabarán por no indignarnos? En el triunfo de una enfermedad, tanta culpa tiene la virulencia de los elementos infecciosos como la debilidad de los anticuerpos correspondientes.

La actividad sólo permanecerá y crecerá si sus componentes la mantienen robusta evitando que el morbo de su decadencia penetre en la sociedad a través del entusiasmo con que algunos relatan teorías adversas a su verdadera esencia. Históricamente está llamada a perdurar, legal o ilegalmente, pero esto parece que no se comprende. Resultan penosos los debates, exhibiendo una retahíla de enormes disparates que emanan de mentes poco sólidas y, lo peor de todo, es que pueden mimetizarse y causar estragos. Aquí “los bulos y la desinformación [sí que] son los grandes aliados” de los alborotadores y “no es libertad de expresión, son actos deplorables ante la difusión de falsas alarmas” sobre la industria.

Lleva tiempo fomentándose unas directrices de pensamiento que pretenden la aceptación de lo inaceptable, con un goteo persistente de mensajes populistas y disolventes. Algunos representantes políticos son capaces de mantener impúdicamente unas actitudes indecentes. Supone el triunfo de la desfachatez, es decir, el descaro y la desvergüenza en la defensa de posiciones moralmente inaceptables. Cuando los que deben ser una defensa abdican de su papel de anticuerpo, la enfermedad tiene vía libre. ¡Apañados estamos!

[En el texto, he usado entrecomillados derivados de diversas manifestaciones públicas gubernamentales durante esta crisis].

Germán Gusano Serrano

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MACARENA

1 Comentario

  1. Pues si ya era hora pero está en el BOE pero cuando lo repartirán o lo soltaran para los más nececitados como dicen y eso se lo cree alguien porque yo no y después de 55 en mi país España me veo obligado a irme fuera de él porque desde que tengo uso de razón e vivido la dictadura de Franco la transición democrática de mentira todos los que pasaron por este gobierno nada Isieron bien jugaron a quitar a cambiar esos artículos y los desbarataron en fin que asta dentro de 20 años este país no se arreglará no sé si estaré aquí no en la tierra pero los que lo arreglen no serán asta la generación del año 2040 ya estarán los coches ibridos la gasolina el gasoil estos combustibles no se usarán porque son nocivos para la salud y el medio anbiente todo será eléctrico con gravedad. E imantado en fin ya lo veréis quien estéis y haora tengáis 20años para entonces tendréis 50 yo lo que e visto asta hoy en mi país desde que nací asta haora no me agustado nada así que cada cual con su criterio este es el mío vivo con los de la cueva Ali bb y los 40 pero ellos se lo quedan todo
    no te dan la mano para nada te dicen cómo dise José mota jjjjjjjjjjjj que sí que te lo vamos a dar pero hoy no mañaaaaaana

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