Garamendi reprocha al Ejecutivo centrar el relato en grandes empresas y olvidar a pymes y autónomos
La CEOE critica la subida del SMI sin consenso y alerta del impacto fiscal
Con motivo de la reciente aprobación de la subida del salario mínimo interprofesional para 2026, y que ayer jueves fue publicado oficialmente en el BOE, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha cargado con contundencia contra la subida acordada entre el Gobierno y los sindicatos sin el respaldo de la patronal, al considerar que rompe el diálogo social y traslada un mensaje distorsionado sobre la realidad de las empresas. En una entrevista realizada en el programa “Herrera en COPE”, Garamendi reprochó al Ejecutivo haber dejado fuera a los empresarios y acusó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de buscar “enemigos para tapar miserias”, señalando a quienes son los que crean empleo.
El máximo responsable de la patronal defendió que la fijación del SMI es una competencia exclusiva del Gobierno, pero cuestionó la forma en la que se ha llevado a cabo esta subida, al margen de la negociación colectiva y apoyada en informes técnicos que, a su juicio, carecen de contacto directo con la gestión empresarial. Frente al relato del Gobierno, recordó que los salarios ya están creciendo a través de los convenios firmados y que “nadie está diciendo que no puedan subir”, aunque situó el verdadero problema en otro terreno. “El gran drama es que no se pueden subir los salarios, porque el Gobierno se está poniendo morado a subir impuestos; si no, estaría en los bolsillos de los trabajadores”, afirmó.
Garamendi apuntó directamente a la presión fiscal como el principal freno para que las mejoras salariales tengan un impacto real en la renta disponible. En este contexto, criticó que el debate público se centre en las grandes compañías del Ibex 35, mientras se ignora a los más de dos millones de pequeños empresarios, autónomos y pymes que sostienen el tejido productivo, desde el comercio y el campo hasta la hostelería.
Otro de los asuntos que el presidente de la CEOE puso sobre la mesa fue el absentismo laboral, que calificó como un problema de primer orden. Según sus datos, cada día faltan al trabajo 1,7 millones de personas, lo que genera un coste superior a los 32.000 millones de euros anuales, con un impacto directo de unos 16.000 millones para las empresas. Denunció la falta de interés del Gobierno por abordar esta cuestión y reclamó a los sindicatos abrir una negociación específica para afrontarla, especialmente por su incidencia en las pymes.
En un escenario de diálogo social tensionado, Garamendi sostuvo que los empresarios se han convertido en un “muñeco de trapo” dentro del discurso político y defendió su papel como base de la creación de riqueza y empleo. Por último, el presidente de la CEOE aseguró que la patronal seguirá acudiendo a las mesas de negociación con voluntad de acuerdo, confiando en que se pueda reconducir una relación actualmente bloqueada.











“El gran drama es que no se pueden subir los salarios, porque el Gobierno se está poniendo morado a subir impuestos; si no, estaría en los bolsillos de los trabajadores”. Sí, sobre todo en el bolsillo de los trabajadores (Risas en off)