El secretario general de ANESAR alerta del impacto de la hiperregulación, los relatos sociales y la competencia desleal del Juego público
Juan Lacarra: “Estamos regulando para el 0,3% y olvidando al 99,7% de los usuarios”
Juan Lacarra, secretario general de ANESAR, ha defendido durante el Congreso de la asociación la necesidad urgente de reorientar el enfoque normativo que afecta a los salones de Juego y al Sector privado en general. En su intervención, titulada como el propio lema del Congreso, Lacarra ha trazado un recorrido desde los orígenes del Sector hasta los desafíos actuales, reclamando una regulación “proporcional, eficiente y que garantice seguridad jurídica a las empresas y a los regulados, en favor de un sector competitivo y sostenible“.
El secretario general ha iniciado su intervención con una mirada al pasado, recordando cómo en 1979, en plena Transición, se elaboró el reglamento provisional de Máquinas de Azar, aún vigente en buena parte de su estructura. “Hay que poner en valor el trabajo que se realizó entonces, porque no se sabía prácticamente nada del sector y, aun así, se construyó un marco normativo que perdura hoy“, destaca, subrayando que incluso definiciones y parámetros clave siguen siendo similares.
Lacarra ha defendido que, “con sus más y sus menos, en España ha existido un marco normativo capaz de hacer crecer y consolidar un Sector económico durante casi 50 años“, y ha recordado que todo ello ha sido compatible con “un índice muy bajo de incidencias y problemas”, lo que “es motivo de orgullo para las administraciones, el Sector y también para nuestros clientes y usuarios”. Como prueba de ello, Lacarra ha recordado que España tiene uno de los índices más bajos de Juego problemático, “y se encuentra en descenso”.
Sin embargo, el panorama actual ha cambiado drásticamente. Lacarra ha comentado la aparición de nuevos actores como el Juego online y, en especial, la competencia del Juego público, recordando que mientras el Juego presencial ha bajado un 5,4% en términos de GGR, el público ha subido un 19,3% y el online un 103%. “No todos jugamos con las mismas reglas”, ha lamentado, aludiendo a la “competencia adulterada” que sufre el Sector privado y la doble vara de medir del Juego público, alentado por el Estado.
En este contexto, ha criticado también la “explosión normativa” que ha sufrido el Juego presencial, en buena parte alimentada por “relatos y mantras” como el de la supuesta concentración de salones en barrios obreros o la permisividad frente a los menores. “Relatos que han quedado desacreditados, pero que siguen instalados en la opinión pública”, lamentando que hayan derivado en una regulación “intensa, restrictiva y muchas veces absurda”.
Lacarra ha sido especialmente crítico con el enfoque de las reformas legislativas recientes. “Se han olvidado de regular la actividad empresarial del Juego y se han centrado exclusivamente en los colectivos vulnerables”. Algo que ha dado como resultado que se hayan promulgado textos “plagados de limitaciones y restricciones” que no protegen eficazmente, sino que afectan gravemente a la competitividad del Sector. “No tiene sentido mantener horarios de hace 30 años cuando otros competidores operan sin esas restricciones”. En comunidades como Navarra, esta reducción de horarios ha provocado, según un informe pericial anunciado por Lacarra, un descenso del 31,63% en tan solo dos meses.
El secretario general ha defendido con firmeza el control de acceso como “la única medida realmente eficaz” para evitar que jueguen quienes no deben, aunque reconoce que supone una carga económica y administrativa, carga que no tienen ni por asomo los juegos públicos, y que una vez más vuelven a disfrutar de sus privilegios en detrimento del Sector privado. Pese a los esfuerzos del Sector en instalar tecnologías de reconocimiento biométrico, “nos encontramos con el obstáculo de la Agencia Española de Protección de Datos, que pone trabas por no haber una norma con rango de ley que lo respalde”, reclamando una solución urgente para garantizar seguridad jurídica.
Lacarra ha ofrecido un retrato de la complicada realidad de muchas pequeñas empresas. “Hay asociados que nos llaman diciendo que este año está siendo muy malo, que les han subido el alquiler porque no pueden trasladarse, muchas veces por las normativas sobre distancias, y que una simple avería o una multa les lleva directamente a pérdidas”.
Ante esta situación, Lacarra ha propuesto virar el enfoque normativo hacia uno más equilibrado, que contemple a las empresas, los usuarios y los colectivos vulnerables por igual. “Hoy estamos regulando para el 0,3% de la población, olvidando al 99,7% que hace un uso normal de nuestras instalaciones”, y añade: “Cuando olvidamos a nuestros clientes y empresas, la norma deja de ser empresarial y se convierte en un instrumento sanitario, restrictivo y poco eficaz”.
Con todo, Lacarra ha defendido el papel activo que ha tomado el Sector en los últimos años: “Hemos aprendido a trabajar con políticos, con expertos en comunicación, hemos impulsado proyectos de formación, programas sociales y colaboraciones con todos los actores posibles”. Además, ha defendido el papel clave de las asociaciones, que “deben poner en común la información de las empresas y liderar un plan de acción y ejecución”.
Para terminar, Juan Lacarra ha hecho un llamamiento a la recuperación de un activismo reivindicativo, “no hostil, sino firme, argumentado, sereno y dialogante”. Y ha cerrado su intervención con una frase que resume el sentimiento del Sector en estos últimos años: “No nos puede dar lecciones nadie, y menos quienes se refugian en los tópicos y eluden mirar los datos con pensamiento crítico”.










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