Según el sociólogo, en su último análisis para The Objective, PP y Vox consolidarían una mayoría mientras el Gobierno debilita su estructura

José Antonio Gómez Yáñez analiza el vuelco generacional que está reconfigurando el voto en España

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José Antonio Gómez Yáñez firma un análisis en The Objective en el que asegura que todos los partidos que respaldan al Gobierno actual pierden apoyos, con la excepción de Bildu, mientras que la alternativa de la derecha, formada por Partido Popular y Vox, mantendría su mayoría en el Parlamento con una estimación de 202 escaños.

Según el sociólogo, aunque algunos dirigentes de la investidura confían en que la “aversión a un gobierno con Vox” les permita recuperar terreno, la realidad que dibujan los datos apunta a una tendencia estructural y estable.

El alza de Vox emerge como lo más destacable del panorama: de los partidos principales, es el único que crece significativamente según Gómez Yáñez. Mientras, el resto (PSOE, sus socios tradicionales y otros aliados) registra descensos claros en intención de voto.

Gómez Yáñez señala un realineamiento generacional y social que está transformando el mapa electoral. Entre los jóvenes —sobre todo hombres menores de 45 años, con estudios o niveles profesionales medios— se produce una migración hacia Vox. Este fenómeno tiene raíces variadas: frustración por perspectivas de futuro, percepción de declive en la calidad de vida respecto a generaciones anteriores, expectativas económicas precarizadas, sensación de competencia con inmigrantes por empleos poco cualificados, y rechazo hacia lo que estos sectores consideran un exceso de discursos feministas o “ideología de género”.

Según señala, no se trataría tanto de buscar soluciones concretas, como vivienda, salarios, o derechos laborales, sino de identificar un adversario cultural y social: “a Vox le basta con enunciar los problemas, no necesita proponer soluciones”, matiza el sociólogo. El atractivo emocional, identitario, cobra fuerza frente a la complejidad de la realidad.

En cambio, el electorado tradicional del PSOE parece en retirada, señala Gómez Yáñez. Parte de ese voto migró en 2023 hacia PP y Vox, barajando unas cifras estimadas por el sociólogo de unos 200.000 antiguos votantes socialistas que ahora apoyarían al PP, y otros 150.000 a Vox.

Por su parte, los partidos nacionalistas y regionalistas tradicionales también sufren un desgaste notable: Junts, por ejemplo, retendría solo el 56% de su electorado de 2023. En regiones como Cataluña, hay trasvase hacia formaciones alternativas, y en el País Vasco y Navarra la intención de voto se orienta gradualmente hacia Bildu, dejando atrás a formaciones como el histórico PNV.

Según la estimación de Gómez Yáñez, la suma de PP y Vox alcanzaría los 202 escaños, suficiente para gobernar con mayoría, mientras Vox pasaría de 33 a 64 escaños. El PP apenas sumaría un escaño adicional.

En el caso del PSOE, la proyección le otorga 108 diputados, lo que garantizaría cierta estabilidad interna: suficientes para evitar una crisis inmediata en su grupo parlamentario, aunque lejos del techo necesario para aspirar a gobernar.

Según afirma Gómez Yáñez, no se trata solo de un trasvase de votos: es un cambio estructural en las bases sociales y generacionales de los partidos. Los jóvenes, resentidos ante la desigualdad intergeneracional, la precariedad, la vivienda inaccesible, la pérdida de expectativas de progreso, encuentran en Vox un refugio de identidad, seguridad y agravio compartido.

Por su parte, el PSOE mantiene su apoyo sobre un bloque sociológico mayoritariamente de personas de más de 50 años, muchas de ellas beneficiarias del sistema de bienestar, pensionistas, prejubilados; tradicionalmente mujeres; y con una orientación política que se desliza cada vez más hacia la izquierda.

El PP, mientras tanto, ocuparía un espacio intermedio, apoyado por generaciones adultas activas, con formación y responsabilidad profesional, que se sienten “explotadas” fiscalmente. Su electorado correspondería a capas medias y medias-altas de la sociedad, con conciencia de clase trabajadora acomodada, tensión entre sus demandas materiales y su aspiración a estabilidad.

El diagnóstico de José Antonio Gómez Yáñez pinta un panorama claro: el bloque que sostiene ahora al Gobierno está en retirada irresistible, salvo excepciones puntuales. El desgaste, la desilusión, la crisis de representación, la desconexión generacional, alimentan una marea conservadora (o de derecha dura) con rostro joven, empobrecido, descontento, que busca canalizar su malestar a través de identidades firmes, simplificadoras y radicales.

Por eso, aunque algunos apuesten por que la simple aversión a Vox frene el giro, el sociólogo lo pone en duda. El cambio no parece conjuntural, sino estructural. Si la tendencia continúa, el tablero político español quedará profundamente transformado: muchas formaciones actuales podrían debilitarse o desaparecer, mientras nuevas coaliciones se consoliden sobre una base generacional y social distinta.

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