Según el análisis elaborado por el sociólogo en The Obective, el centro-derecha se consolida como alternativa de gobierno pese al estancamiento del PP y el desgaste de Vox
Gómez Yáñez dibuja un nuevo ciclo político
José Antonio Gómez Yáñez firma en The Objective un análisis en profundidad del momento político actual a partir de los últimos sondeos, en el que dibuja un escenario marcado por una clara ventaja del bloque de centro-derecha y por una opinión pública que, según sostiene, ya da por hecho un cambio de ciclo en el Gobierno de España.
Gómez Yáñez subraya que “la opinión pública ha asumido que el próximo gobierno será de centro-derecha”, una percepción que, lejos de ser coyuntural, estaría condicionando el comportamiento de los votantes y reordenando las expectativas electorales. Esta idea actúa como eje de su análisis: los ciudadanos no solo reaccionan a los acontecimientos inmediatos, sino que operan como “una especie de máquina de reflexión continua”, anticipando escenarios y ajustando sus decisiones en consecuencia.
El sociólogo se apoya en dos estudios recientes del CIS, realizados entre el 20 y el 27 de febrero y entre el 2 y el 6 de marzo, para explicar un punto de inflexión clave: el frenazo en la subida de Vox. Según detalla, la formación pasó de un 15,5% a un 12,5% en intención de voto más simpatía en apenas unos días, una caída que en su propia estimación se traduce del 13,5% al 11,9% sobre censo electoral. Para Gómez Yáñez, este retroceso no responde a hechos puntuales, sino a una evaluación más profunda por parte de un electorado que comienza a exigir comportamientos propios de un partido con aspiraciones de gobierno.
En este sentido, identifica una fuga de apoyos en sectores que buscan estabilidad, especialmente entre votantes de 55 a 74 años y perfiles moderados del centro-derecha, y lanza una crítica directa a la estrategia de Vox tras los últimos procesos autonómicos: “¿Qué ha ofrecido Vox a estos votantes? Marear la perdiz en una negociación interminable e incomprensible”. A su juicio, estos electores “no tienen tiempo ni interés en debates bizantinos” y esperaban reforzar una alternativa de gobierno, no asistir a disputas internas o tácticas dilatorias.
El análisis también pone el foco en la fragilidad estructural del voto de Vox, al que describe como “recién llegado” y, por tanto, más volátil, en paralelo a lo que ocurrió en su día con otras formaciones emergentes. A ello suma episodios internos recientes que, según apunta, proyectan una imagen contradictoria con el discurso regenerador del partido: “Para un partido que se presenta para limpiar la vida pública, la idea de que ‘son como los otros’ es abrasiva”.
Frente a ello, el Partido Popular aparece como una fuerza estable pero estancada. Gómez Yáñez advierte de que su electorado “es estable, tanto que no crece”, y atribuye esta falta de expansión a un discurso excesivamente centrado en el “antisanchismo”, que califica como “un tema de confort”. En su opinión, esta estrategia no solo limita su crecimiento, sino que ha facilitado en el pasado la fuga de votantes hacia Vox.
El sociólogo señala que el debate político en España ha abandonado cuestiones clave como la competitividad o la innovación. En esa línea, considera que el PP necesita construir un “relato de gobierno” que mire al futuro y conecte con el votante indeciso entre populares y socialistas, más allá de la mera oposición al Ejecutivo actual.
En cuanto al bloque de la izquierda, el diagnóstico es igualmente crítico. Gómez Yáñez sostiene que el lema del “no a la guerra” apenas tiene recorrido electoral: “Puede suponer un pequeño repunte para el PSOE, pero no más”. A su juicio, se trata de un recurso que apela al pasado y que no logra articular una propuesta de futuro, en un contexto donde la fragmentación de la izquierda y las tensiones internas debilitan su posición.
El PSOE, sin embargo, mantiene una base relativamente sólida, en torno a 6,5 millones de votos y algo más de 100 escaños, compensando pérdidas con la captación de antiguos votantes de Sumar. Aun así, el autor interpreta estos datos como la consolidación de un “suelo” más que como una plataforma de crecimiento. Mientras tanto, las formaciones situadas a su izquierda aparecen divididas y con una representación muy limitada, lo que refuerza la idea de un espacio político en retroceso.
Gómez Yáñez describe un escenario en el que “casi todos los implicados en la investidura pierden votos”, con la excepción de algunos partidos nacionalistas, y donde la suma del centro-derecha se perfila como una oportunidad histórica. A su entender, el PP podría ocupar un espacio central que el PSOE habría abandonado en esta legislatura, siempre que sea capaz de ajustar su discurso y asumir plenamente su condición de alternativa de gobierno.









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