Un país en transición: la mirada de Gómez Yáñez sobre encuestas, poder y desencanto político Gómez Yáñez advierte de un “fin de época” político tras el último barómetro del CIS

Gómez Yáñez advierte de un “fin de época” político tras el último barómetro del CIS

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El sociólogo y doctor en Sociología José Antonio Gómez Yáñez firma para The Objective un nuevo y detallado análisis político a partir del barómetro de febrero del Centro de Investigaciones Sociológicas. Un estudio que, como subraya el propio autor, quedó rápidamente desfasado al no incorporar el impacto de las elecciones aragonesas del día 8, lo que lleva a Gómez Yáñez a calificarlo como “pescado pasado”. Según sus propias estimaciones, a comienzos de febrero se mantenía sin cambios sustanciales el escenario político ya detectado en enero, y resulta especialmente llamativo que sucesos de gran impacto mediático, como el accidente de Adamuz, no hayan tenido efectos apreciables sobre la intención de voto, a diferencia de otros episodios recientes como la riada en Valencia, el apagón o los incendios.

Más allá de la fotografía demoscópica, el sociólogo describe un clima generalizado de “fin de época”, marcado por la percepción de deterioro de los servicios públicos y las infraestructuras, la acumulación de casos de corrupción y de acoso en las administraciones sin respuestas políticas eficaces, el aplazamiento de reformas estructurales por falta de ideas o de asunción de responsabilidades y la sensación de que España pierde peso en los centros de decisión de la Unión Europea y la OTAN. En ese contexto, Gómez Yáñez advierte de la reaparición de discursos aislacionistas propios de los años ochenta, del cuestionamiento del nivel profesional de la clase política y de un debate público cada vez más volcado en el pasado, con referencias constantes al 22-F y al 23-F, que, a su juicio, “sumergirá el debate en el entretenimiento”.

En el terreno estrictamente electoral, el sociólogo señala que se consolida la perspectiva de una mayoría formada por Partido Popular y Vox, con un Vox al alza y un PP estancado en torno al 22% del censo electoral, por debajo de su resultado de 2023. “El PP pierde apoyos en dirección a Vox desde 2024, sin encontrar remedio”, apunta, destacando además que el partido de Santiago Abascal ya capta respaldo en sectores moderados del centroderecha. Esta tendencia, según el Gómez Yáñez, se reproduce en distintas comunidades y explica escenarios como los de Extremadura y Aragón, con previsiones similares para Castilla y León, donde el PP podría verse de nuevo obligado a “invitar a Vox” a entrar en el gobierno autonómico.

Las estimaciones de escaños apenas varían respecto a enero, aunque Vox se aproxima a los 70 diputados, mientras se aprecia un descenso sostenido de Junts. Gómez Yáñez subraya además el acercamiento en número de votos entre Vox y el Partido Socialista, hasta el punto de que la formación de Abascal podría convertirse en segunda fuerza en provincias como Almería, Málaga, Murcia o Alicante, y disputar escaños en buena parte del país. Incluso no descarta que la plataforma Se Acabó la Fiesta logre representación en Madrid.

Con este panorama, el análisis sostiene que Pedro Sánchez necesita tiempo y confía en activar a antiguos votantes del PSOE y de Sumar mediante un nuevo discurso de fuerte carga emocional, dirigido contra la “derecha global”, los tecnoligarcas o el capitalismo. El propio Sánchez, recuerda el sociólogo, lo expresó con claridad: “Trabajaremos para que se movilicen cuando lleguen las elecciones generales”. Las autonómicas y municipales, sostiene Gómez Yáñez, quedan en un segundo plano para el presidente, que despliega su estrategia en clave internacional y con una escenografía global que, de momento, no parece convencer a los líderes europeos, como evidenció la reciente conferencia de Múnich.

Gómez Yáñez también dedica un amplio apartado al desgaste de la Constitución de 1978. A partir de preguntas incluidas por el CIS, el sociólogo concluye que la Carta Magna está erosionada en la opinión pública y que no existe un consenso mínimo para su reforma: cualquier cambio genera más rechazos que apoyos. El descontento es especialmente elevado entre los votantes de Vox y los independentistas catalanes, aunque afecta, en mayor o menor medida, a todos los electorados. Pese a que la mayoría reconoce que la Constitución ha contribuido a la prosperidad y al desarrollo de los derechos sociales, más de la mitad de los votantes de todos los partidos muestra poca o ninguna confianza en su capacidad para resolver los problemas actuales.

Cuando se pregunta qué reformar, emergen profundas divisiones: ampliación de derechos sociales para la izquierda, debate monarquía-república para una parte del independentismo, recentralización del Estado para sectores del PP y Vox o cambios en el sistema electoral para reducir el peso de los partidos nacionalistas. Para Gómez Yáñez, tras más de dos décadas de tensiones, se han desanudado los acuerdos que hicieron posible el consenso constitucional, dejando un escenario de desacuerdos parciales sin espacios intermedios.

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