Más Vale Tarde a la carga contra el Juego: barrios pobres, alarmismo y Alberto Garzón para completar el guion

Garzón y La Sexta reactivan el relato contra el Juego privado aprovechando el Mundial

AZARplus

Pocas cosas parecen generar tanta comodidad en determinados programas de televisión como realizar un “reportaje” sobre el Juego, sin contar con el Juego. Eso es exactamente lo que volvió a suceder en Más Vale Tarde, donde La Sexta aprovechó la celebración del Mundial para recuperar uno de sus formatos favoritos: asociar apuestas, pobreza, menores y adicción en un mismo paquete televisivo destinado a provocar indignación, pero no precisamente a informar.

La cadena desplegó un relato perfectamente reconocible. Primero, la advertencia de que las apuestas aumentan un 70% durante el Mundial. Después, testimonios dramáticos de personas con problemas de adicción. A continuación, imágenes de salones de Juego en barrios populares. Finalmente, la aparición estelar de Alberto Garzón para rematar el mensaje político. Un coctel perfecto para seguir estigmatizando al Sector y generar alarmismo entre el público.

Ni que decir tiene que, en toda la “investigación”, no apareció ni una sola voz del Sector, ni un representante empresarial, ni una asociación profesional, ni un experto independiente que aporte contexto sobre una actividad legal sometida a una de las regulaciones más estrictas de España. Tampoco se ofrece ningún dato sobre controles de acceso, medidas de Juego Responsable, sistemas de autoexclusión o mecanismos de protección al jugador. Todo aquello que pudiera introducir matices quedó convenientemente fuera del encuadre.

La tesis central del programa giró nuevamente alrededor de una idea que se ha convertido en dogma para cierta prensa generalista: las casas de apuestas se instalan en barrios humildes para aprovecharse de la vulnerabilidad económica de sus vecinos. Una afirmación que se repitió de distintas formas durante todo el reportaje y que alcanzó su máxima expresión cuando se comparó una zona popular de Madrid con el distrito de Salamanca, sugiriendo que en los barrios acomodados no existen estos establecimientos porque, sencillamente, “las necesidades son distintas“.

Pero el momento más destacable llegó con la intervención del adaliz de la decencia, el “centurión de la ilusión”: el exministro Alberto Garzón. Todo un ariete contra las injusticias. Garzón aseguró que los salones se instalaron “donde hay negocio” y añadió una frase que resume perfectamente la filosofía del reportaje: “¿Y dónde hay negocio? Donde falta esperanza“. Aplauso. Música triste. A positivar.

Según el comentario de Garzón, millones de ciudadanos que participan ocasionalmente en actividades de Juego lo hacen movidos por la desesperación o la ausencia de expectativas vitales…

El exministro también reivindicó las restricciones impulsadas durante su etapa en Consumo, celebrando que “ya no vemos algo que se veía antes” en referencia a la publicidad vinculada a las apuestas y defendiendo que esta actividad forma parte de una “normalización” que debe combatirse. Vaya, exministro… Se le pasó regular la normalización de SELAE y la ONCE, un descuido, no se preocupe…

Quizá lo más llamativo de todo sea que el programa pretendía denunciar una supuesta falta de control mientras ignoraba deliberadamente cualquier información que contradijera su tesis inicial. Porque el problema no es analizar la ludopatía. El problema es utilizarla como herramienta narrativa para volver a presentar al conjunto del Sector como una amenaza social.

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