El Juego en la Comunidad de Madrid mantiene peso económico, empleo y una clara función en la hostelería, pese a la transformación del parque y la racionalización del sector
El Juego público aporta sólo 5,3 millones de los 601 millones jugados en la Comunidad de Madrid
AEJOMA, AMADER y ASEJU han presentado el informe anual sobre el Juego, elaborado por José Antonio Gómez Yañez, doctor en sociología. En 2024 el Juego en la Comunidad de Madrid mantuvo un perfil de estabilidad con señales de reconversión: el Juego real (la diferencia entre lo jugado y los premios) alcanzó 1.325,0 millones de euros, repartidos en 601,0 millones de euros en Juego público y 724,0 millones de euros en Juego privado. Estas cifras sitúan al conjunto del Juego en alrededor del 0,44% del PIB regional.
La división entre Juego público y Juego privado se mantiene casi equilibrada: el 45,4% del Juego real corresponde a loterías y Juegos públicos y el 54,6% al entretenimiento presencial y de apuestas. En términos operativos, los subsectores del entretenimiento presentan dinámicas distintas: salones y máquinas recreativas en hostelería y las apuestas han ido ganando peso relativo frente a los bingos, que siguen en proceso de reconversión.
Dentro del Juego de entretenimiento, las cifras 2024 más reseñables son las siguientes (Juego real, en millones de euros): salones 189,7; máquinas en hostelería 255,1; casinos 86,9; bingos 96,3; apuestas deportivas 74,5. El agregado de entretenimiento llegó a 724,0 millones de euros. Estos datos reflejan que la principal aportación monetaria del sector privado sigue viniendo de las máquinas recreativas y de los salones.
Un dato más que llamativo es que, de los 601,0 millones de euros de Juego real en en el Juego público, sólo 5,3 millones de euros se destinaron a impuestos, a través del que grava las cantidades jugadas en las Apuestas mutuas deportivas de SELAE, o sea, La Quiniela en términos prácticos, representa apenas el 1% del Juego real en estos juegos.
Por otra parte, de los 724,0 millones de euros en Juego privado, 127,9 millones de euros se destinaron a impuestos y tasas especiales sobre el juego, es decir, el 17,7%. Además pagó 35,1 millones de euros en impuestos empresariales (sociedades, IVA, IAE, etc.) y 85,1 millones de euros en cotizaciones sociales. En conjunto, impuestos especiales, tributos generales y cotizaciones supusieron aprox. 276,7 millones de euros en términos agregados por el Juego presencial y online, y significan que alrededor del 34% de los ingresos brutos de las empresas del entretenimiento se destinaron a impuestos y cotizaciones.
La mayor parte de la recaudación autonómica por impuestos especiales recae sobre las máquinas de tipos B y C: el informe indica que esas categorías explicaron el 64,3% de la recaudación autonómica por tipos de Juego, y las máquinas “B” instaladas en hostelería representan el 35,3% de la recaudación autonómica por tasas e impuestos especiales. Esta concentración fiscal explica por qué cualquier modificación en el parque de máquinas tiene impacto directo en la recaudación autonómica.
El informe dedica un capítulo al empleo: en 2024 el Juego privado dio empleo directo a 7.132 personas en atención al cliente, gerencia y fabricación/distribución de equipos; transfirió a la hostelería el equivalente a 4.116 empleos mediante el rendimiento de máquinas B en bares. Sumando empleo en empresas y sostenido en hostelería, las empresas privadas del sector representan 11.248 empleos directos, y el informe estima además 5.851 empleos indirectos, resultando en 17.099 empleos dependientes directa o indirectamente del Juego de entretenimiento.
Las máquinas recreativas tipo B siguen siendo un factor estructural para la hostelería. En 2024 el parque operativo de máquinas B en hostelería era de 12.682 unidades instaladas (16.829 máquinas B operativas en todos los tipos de locales), y el Juego real en esas máquinas sumó 255,1 millones de euros. La aportación media por máquina B instalada en un bar ascendió en 2024 a 8.259 €/año, y la transferencia total al sector de hostelería por el rendimiento líquido de las máquinas B fue de 104,7 millones de euros. El informe subraya que, pese al descenso del número de bares con máquinas (un retroceso estructural vinculado al cierre de pequeños bares), las máquinas que permanecen son más rentables y más modernas: esto ha elevado el rendimiento medio por máquina.
Desde 2020 se ha observado una reducción en la oferta: han cerrado o desaparecido un porcentaje significativo de bingos, salones y locales de apuestas; los bares con máquinas B autorizadas han caído notablemente (el informe indica descensos desde 2017 que suponen una reducción del 25% en las máquinas B instaladas desde ese año). Al mismo tiempo, las empresas del sector han invertido en reconversión de oferta: bingos que modernizan instalaciones y amplían Juegos; salones que se ajustan a la demanda; salones y operadores que instalan controles automáticos de acceso para evitar la presencia de menores o autoprohibidos (inversión global señalada por el informe en torno a 8,1 millones de euros para sistemas de control de entrada). La lectura del informe es clara: hay racionalización de oferta y modernización tecnológica.
Por su parte, SELAE elevó ventas en Lotería Nacional (con la campaña de Navidad al alza) y las ventas de la ONCE crecieron de forma destacada en sus Juegos activos. La suma de los Juegos públicos (SELAE + ONCE + hipódromo) supuso 601,0 millones de euros en Juego real.
La Subdirección General de Ordenación y Control del Juego y las fuerzas de seguridad mantienen una actividad inspectora intensa: según el informe, en los últimos cinco años se han realizado más de 100.000 inspecciones en locales de Juego, y la aplicación de sistemas de control de acceso ha mostrado eficacia para impedir accesos de menores o autoprohibidos. El informe recoge asimismo que en las inspecciones realizadas no se localizaron menores ni personas inscritas en el Registro de Autoprohibidos.
Para el sector privado, según destaca el informe, la hoja de ruta que infiere el informe pasa por seguir adaptando el parque de máquinas, profesionalizar la oferta del bingo y salones, y afrontar la presión fiscal y de costes laborales sin perder rentabilidad.











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