La radiografía de EY y Jdigital sobre el mercado no regulado revela una pérdida de 231 millones de euros y una exposición creciente de los usuarios que desconocen cómo diferenciarlo
El informe de Jdigital alerta que casi la mitad de los jugadores online juega sin saberlo en plataformas ilegales
El ecosistema del Juego online en España enfrenta un desafío de proporciones significativas, con el mercado ilegal consolidándose como un actor dominante que socava la integridad del sector regulado. Es por ello que Jdigital ha presentado el informe “El Juego online ilegal en España” elaborado por EY, que radiografía por primera vez la magnitud real del Juego no regulado, revelando que un 23,4% de los jugadores utilizaría plataformas de Juego ilegal, ya sea de forma consciente o, en la mayoría de los casos, sin saberlo.
El estudio, basado en una encuesta a 1.095 usuarios activos de plataformas de Juego online entre 18 y 65 años, busca “aportar evidencia sobre el estado actual del Juego online no regulado en España” y “contribuir al debate institucional y europeo sobre la necesidad de reforzar la cooperación y el equilibrio regulatorio“.
Las cifras económicas derivadas del Juego ilegal son contundentes: solo en 2024, el volumen estimado del Juego online no regulado ascendió a 231 millones de euros, lo que representa aproximadamente el 16% del valor del mercado regulado español.
Sin embargo, el dato más inquietante no es el volumen económico, sino la vulnerabilidad del consumidor. El informe subraya que existe un “gran desconocimiento de los jugadores sobre la asistencia o declaran sobre la asistencia de operadores no regulados“. Daniela Orbea, EY Studio + Partner Marketing, Sales & Pricing Spain, destacó que “seis de cada 10 jugadores confirman que ellos desconocen la asistencia de operadores no regulados“.
Esta falta de información es crítica, ya que el estudio establece que el 47,5% de quienes creen jugar exclusivamente en dominios legales (.es) en realidad habrían accedido a sitios web ilegales con dominios distintos como “.com o .bet”. Orbea señaló este hallazgo con una afirmación lapidaria: “queremos decir que casi la mitad de los jugadores que creen que están operando en entornos regulados no lo están haciendo en entornos regulados“. Si se suma este grupo a aquellos que sí declaran explícitamente jugar en el mercado negro (9,3%), la cifra de exposición es alarmante.
El Juego ilegal se alimenta de manera desproporcionada de los usuarios de mayor intensidad. Los jugadores que registran un gasto semanal superior a los 600 euros son los más propensos a operar en plataformas ilegales. Estos tramos de gasto superior concentran el 61,4% del importe total que se deriva al Juego ilegal. El análisis de EY advierte que, de mantenerse esta pauta, el mercado legal podría estar perdiendo hasta un 32,4% de su valor potencial sobre la muestra encuestada.
En cuanto al riesgo demográfico, los jugadores más jóvenes, entre 18 y 24 años, son el colectivo más expuesto, con un 16,1% declarando jugar en operadores no regulados. Más preocupante aún, un 32,1% de este segmento juvenil “ni lo saben, lo desconocen y no son conscientes de que están jugando en operadores no regulados“. Esta falta de conciencia “implica que los usuarios más jóvenes son los más expuestos a prácticas de Juego inseguras“.

La principal vía de atracción hacia el mercado no regulado es la oferta agresiva de incentivos económicos. Mientras que el sector regulado tiene estrictas limitaciones, el mercado negro utiliza bonos y promociones agresivos como su principal gancho, siendo el factor más citado por el 29,8% de los jugadores ilegales. Entre los aspectos que motivan a los jugadores, se busca específicamente “no tener restricciones horarias y no tener restricciones a la hora de la cuantía que van a utilizar”.
Los canales de captación son fundamentalmente digitales y, a menudo, opacos. Las redes sociales como YouTube, TikTok o Instagram alcanzan un 38% de impacto entre quienes usan operadores ilegales, superando ligeramente a los regulados. Telegram emerge como un canal “diferencial”, siendo utilizado por el 12% de los jugadores ilegales, casi el triple del porcentaje del mercado regulado, confirmando su rol como vía de “captación para los no regulados” y orientada a perfiles de mayor gasto. En cuanto a los métodos de pago, los operadores no regulados priorizan Bizum y Bitcoin, frente al uso mayoritario de tarjetas en el sector legal, buscando “mayor rapidez o anonimato en las transacciones“.
Felipe Masa, director en EY, enfatizó que el Juego ilegal “no solo afecta a los ingresos fiscales que el Estado podría recaudar, sino que también expone a los jugadores a riesgos considerables como la falta de protección y la posibilidad de fraude“. El sector regulado está sometido a un marco cada vez más estricto, cuyo objetivo según el ministerio es la protección del consumidor, pero que corre el riesgo de “limitar la competitividad de los operadores con licencia“, lo que hace que los jugadores prefieran una oferta de Juego ilegal, con mejores promociones y una oferta mayor de Juego.
La experiencia internacional, como el caso de Francia en 2023 donde la prohibición de los casinos online llevó el Juego ilegal a casi el 50% del volumen regulado, ilustra cómo “limitar en exceso la oferta legal no elimina la demanda, sino que la traslada hacia operadores no autorizados“.
Jorge Hinojosa, director general de Jdigital, concluyó que “proteger al jugador exige reforzar la información, la canalización hacia operadores con licencia y una cooperación institucional más sólida“. El consenso del sector es la necesidad de una “regulación que busque el equilibrio entre la protección del mercado, que significa protección de los jugadores, protección de los operadores frente a una oferta que por definición se escapa” de los mecanismos de seguridad.
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