Nuevos testimonios se suman a la denuncia colectiva contra la ONCE, que añaden nuevas adhesiones gracias a su visibilidad mediática en AZARplus

El drama dentro de la ONCE: “Lo único que queremos es desaparecer de esta empresa y recuperar nuestra dignidad”

AZARplus

El grupo Damnificados de la ONCE, impulsado por ex trabajadores y vendedores de la organización que denuncian irregularidades en la dirección, gana tracción. Lo confirma su portavoz, Raúl, que asegura que, gracias a la visibilidad lograda desde este medio, muchos de sus compañeros se han animado a salir del silencio y sumarse a la reclamación colectiva. Las reclamaciones giran en torno a los mismos motivos: quejas por liquidaciones que no cuadran, descuentos en nóminas que no se explican y presiones internas que, según ellos, terminan por quebrar la dignidad de muchos.

Raúl apunta además a un clima represivo: “Hay trabajadores que están sufriendo acosos por parte de las coordinadoras y direcciones en varias provincias de España”, señala, y añade que, ante la protesta, la respuesta de algunos mandos ha sido poner en duda a quienes se organizan: “Están tratando que nos enfrentamos entre compañeros, diciendo que los que estamos robando a la empresa somos nosotros, los damnificados, y que nos quieren poner una demanda”. Raúl lo contextualiza: “La inmensa mayoría de los que estamos en el grupo tenemos muchísimas pruebas que serán oportunamente adjuntadas a la denuncia colectiva”.

Los testimonios que Raúl recoge son además una acusación sobre la gestión humana: “Lo único que queremos es desaparecer de esta empresa y poder trabajar en otro sitio y recuperar lo que es nuestro y nuestra dignidad, porque la conciencia la tenemos súper tranquila”, declara el portavoz, quien asegura que todos los involucrados se sienten humillados y atacados en lo personal, además de perjudicados en lo económico.

El portavoz nos ha puesto el ejemplo de un nuevo damnificado que se ha sumado al grupo tras conocer de su existencia a través de AZARplus. Según relata, existen muchas otras irregularidades: “Una por ejemplo se encuentra en las nóminas, que se pueden encontrar en Portal Once: Donde está el total de la venta por comisiones, una vez descontado el umbral de ventas, la empresa retiene un 10%, esto lo hace desde hace años y no está contemplado en el convenio colectivo, lo aplica sin justificación”.

El afectado explica con números el efecto práctico de esa retención: “Vamos a suponer que la venta, después de descontar el umbral, es de 6.000 euros. Si se le aplica por ejemplo un 16% sería de 960 euros, pero la ONCE te va a pagar 864 euros un 10% menos. Igual con los Rascas de alto porcentaje. Esto es una práctica totalmente ilegal, imaginad lo que se recauda con todos los vendedores.” Una retención generalizada, aplicada de facto y supuestamente sin respaldo contractual que, según el afectado, mengua de forma sistemática la remuneración real de los vendedores.

En lo referente al caso personal de Raúl, el portavoz indica que la percepción inicial de reconocimiento y confianza cuando él trabajaba en la ONCE se transformó en sospecha y en descontroles contables: “Al principio de estar con ellos me decían que era el tercer máximo vendedor de Castilla y León, y de buenas a primeras empezó a faltarme dinero en las liquidaciones y las nóminas no estaban bien hechas”, relata. El afectado alude a transferencias y a irregularidades internas que, a su juicio, explican los problemas en las liquidaciones. “Esta ‘banda’ me ha tratado de inútil” – afirma Raúl- “cuando he estado más de veinte años en la hostelería, llevando bares y trabajadores, y nunca me ha faltado dinero o me ha descuadrado un solo número”.

La narrativa del trabajador anónimo y la del propio portavoz coincide en un punto: la aparente contradicción entre la retórica institucional y la experiencia del vendedor en la calle. Si la organización vende una imagen de “ilusión” y de servicio social, en el día a día de sus vendedores —los mismos que instalan el producto en el mercado— la cara que describen es la de nóminas mal confeccionadas, liquidaciones sin desglose y “pegas y excusas” cuando piden aclaraciones. El responsable del grupo lo formula con claridad: “Ellos no lo reconocen nunca, lo único que saben ponernos pegas y excusas, incluso llegando a decir que son nuestras familias las que nos están robando, cuando son nuestras familias mismas o amigos cercanos los que nos están prestando dinero para poder seguir trabajando”.

Mientras la red de damnificados crece, el pulso entre los trabajadores y la organización se acentúa. Y si algo dejan claro estas nuevas incorporaciones es que la crisis interna no se limita a casos aislados: los relatos convergen en patrones, y esos patrones alimentan la petición de respuestas claras, compensaciones y, sobre todo, respeto para quienes dicen desempeñar su trabajo con esfuerzo pese a las condiciones adversas.

VER AZARplus 24/10/25.- “Nos hacen pagar por errores que no son nuestros”: un nuevo caso amplía la denuncia de los trabajadores damnificados por la ONCE

VER AZARplus 14/10/25.- Más de 500 vendedores de la ONCE se organizan para denunciar abusos de la organización

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FRANCO

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