Vozpopuli dedica un artículo a la mermada Quiniela e indaga en las causas estructurales que han relegado a este juego a la cola de la tabla

El declive de la Quiniela no pasa desapercibido para la prensa generalista

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Durante décadas, La Quiniela fue uno de los juegos del Estado más populares. Hoy, sin embargo, ese protagonismo se ha diluido hasta quedar reducido a un papel claramente secundario dentro del catálogo de juegos de SELAE, que busca a golpe de licitaciones cómo resurgir esa popularidad.

Este declive del tradicional 1X2 no ha pasado por alto entre la prensa generalista, y el portal Vozpópuli se ha hecho eco en un artículo de los diferentes cambios estructurales en el mercado que han llevado a la Quiniela a este punto. La aparición de sorteos más sencillos y con premios más atractivos, como la Primitiva, la Bonoloto o el Euromillones, y, por supuesto, la liberalización de las Apuestas deportivas en 2011, han ido desplazando progresivamente a la Quiniela del centro del sistema. El público actual ronda mayoritariamente entre los 50 y los 60 años, cambiando radicalmente el perfil del jugador.

En su momento de mayor auge, en 2009, La Quiniela llegó a mover más de 567 millones de euros. En 2024, la cifra se situó en torno a los 162 millones, después de tocar mínimos históricos durante la pandemia y alcanzar su punto más bajo estructural en 2022, con unos 138 millones. Una cifra que, por el contrario, aumenta en las Apuestas deportivas online, aunque ambos modelos no son estrictamente comparables. Aun con todo, la Quiniela mantiene alrededor de 1,3 millones de personas que declaran haber jugado al menos una vez al año.

La reducción progresiva del porcentaje de recaudación destinado al pleno al 15 (del 10% en 2014 al 7,5% actual) es otro de los factores clave del retroceso. Este cambio ha mermado el atractivo de un juego que antes podía generar premios millonarios en una sola jornada gracias a sus altas ventas. Hoy, para alcanzar cifras similares es necesario acumular varias semanas sin acertantes, lo que alarga la espera y enfría el interés.

Pese a este escenario, algunos actores del sector no dan la Quiniela por perdida. Desde el ámbito digital, se apunta a una leve recuperación de la recaudación desde 2023, apoyada en nuevas formas de participación online, combinatorias matemáticas y peñas gestionadas por internet. No se trata de un regreso a los años dorados, sino de una estabilización tras una larga caída.

La Quiniela parece destinada a mantenerse como un producto con fuerte carga simbólica, sostenido por la nostalgia, la fidelidad de sus jugadores y el atractivo intelectual de la estadística aplicada al fútbol, como suele mostrar siempre SELAE en sus manidos briefings dentro de sus licitaciones.

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FRANCO

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