Con 20 votos a favor y 15 en contra, el Parlamento ha decidido, por fin, dejar de mirar hacia otro lado ante el lucrativo negocio de los Rascas
El Congreso pone cerco al “chiringuito” de los Rascas y a la complacencia con la ONCE
La larga sombra de la ONCE ha empezado a acortarse. La Comisión Mixta para el Estudio de los Problemas de las Adicciones ha aprobado este martes la iniciativa para frenar en seco el descontrol de los Rascas de la ONCE. Con 20 votos a favor y 15 en contra, el Parlamento ha decidido, por fin, dejar de mirar hacia otro lado ante el lucrativo negocio de los Rascas, un producto que ha crecido sin freno al amparo de una regulación hecha a medida del operador público.
El portavoz de Vox, Tomás Fernández Ríos, destacó durante la Comisión que el éxito de los Rascas no es casual, sino que parece ser una trampa diseñada para los más jóvenes. “A diferencia de las loterías tradicionales, los rascas ofrecen una gratificación instantánea“, señaló Fernández Ríos, señalando que desde apenas 50 céntimos y sin “límites de compra por jugador“, se pueden comprar estos productos, lo que convierte a los Rascas en un caramelo envenenado “incluso para menores que manejan pequeñas cantidades de dinero“.
Asimismo, subrayó la impunidad con la que se ha permitido operar. La iniciativa señala sin rodeos que, aunque la ley prohíbe el Juego a menores, en la práctica el control del Juego público parece un chiste. En quioscos, puestos a pie de calle y vendedores ambulantes que como bien afirma, incluso quedándose corto, “no siempre se exige la identificación mediante DNI“.
A este descontrol se suma el privilegio publicitario del que goza la ONCE. Mientras que el Juego privado cuenta con restricciones férreas, los Rascas campan a sus anchas con “intensas campañas publicitarias en horarios de amplia audiencia” por el simple hecho de ser considerados loterías. Ante esto, el Fernández Ríos fue tajante: la función social de la ONCE “no debería eximirla de asumir responsabilidades proporcionales al impacto de sus productos“.
El Partido Popular, a través de Cristina Moreno, se sumó a la crítica y exigió pasar de las palabras a los hechos. Moreno afeó que la propuesta original fuera demasiado genérica y pidió “instrumentos claros, evaluables y dotados de recursos“. Tras aceptar Vox estas mejoras técnicas, el frente común contra el “chiringuito” de los rascas quedó sellado: se acabó el tiempo de las “declaraciones de intenciones” y empieza el de la “mayor inspección y verificación de edad“.
Por contra, el bloque del Gobierno (PSOE y Sumar) se atrincheró en la defensa de su gestión, tachando la iniciativa de Vox de “hipócrita” y “moralina“. La portavoz socialista, María Dolores Flores, llegó a decir, ante la atónita mirada de la Comisión, que el planteamiento de Vox era “irresponsable” al sugerir que no se está haciendo nada. Sin embargo, la realidad de las calles es otra, y dan la razón a quienes exigen detener este despropósito.
La aprobación de esta PNL obligará a las instituciones a dejar de ser cómplices del crecimiento desenfrenado de los Rascas. Ya no vale esconderse tras el logo de la ONCE para vender estos productos a 50 céntimos en cada esquina. El foco se ha situado donde hasta ahora apenas se miraba, y el “chiringuito” regulatorio que lo permitía empieza hoy a desmoronarse.











Está creando problemas de adicción entre los propios vendedores al ser un producto que va a crédito ilimitado.