El Congreso, el Cartelito y los Innombrables
La DGOJ dice que su Congreso servirá “para elevar los estándares de protección y transparencia” pero mucho me temo que solo elevará los niveles de distorsión intencionada de la realidad. O sea, nada nuevo bajo el Sol y más madera a las locomotoras mediáticas, como ya nos tiene acostumbrados. Aunque puede que la convocatoria tomatera sirva para salvar el alma económica de esos miles de jóvenes que se gastan en juego lo que cuesta un café en el Starbucks. Hay que dar cierto margen a la esperanza…
En cualquier caso, no deja de sorprender que bajo el lema “El impacto social del Juego” se elabore un cartelito en el que no aparecen ni los decimitos de la Lotería Nacional, ni los Rascas que te rascan de la Once. Claro que, quizás sea un olvido racionalizado para alzar, más si cabe, la luminosidad del esperpento. ¿O es que piensan que el Juego Público no es Juego? Ah ¡hasta yo mismo me olvido, a veces, de que es sólo una bendita tradición!
¡Poder, Orden y Majestuosidad! Las enseñanzas del Autoritarismo siempre acaban calando parcialmente en las conciencias nacionales y en el Juego no es una excepción. Los Poderosos siempre tienen razón, el Orden es necesario y la Majestuosidad se da por descontado. Estamos atrapados en un círculo vicioso, exento del sentido común y permanentemente proclive a una moral trasnochada, que ahora se cubre con la Salud y la Opinión Pública.
Dicho lo anterior, no puedo por menos que reproducir aquí lo que recientemente expresó Ramón Cubián en la reciente Asamblea de ANESAR “Lo que destroza el relato que habéis construido con tanto esfuerzo es que tengamos ahora una convocatoria de un Congreso Internacional, organizado por la DGOJ, donde las mesas de debate sean: uno, el daño que produce el Sector del Juego; y dos, cómo sensibilizar sobre ese daño. Eso es lo que hace daño de verdad”. Pues eso…







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