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Duelo en la industria del ocio,por MARÍA JOSÉ GALLARDO

María José Gallardo

Hablamos continuamente de responsabilidad social, de marcar límites. Leemos estos días, desde la trágica noche de Halloween , declaraciones de momentos insufribles, tanto, que describen la agonía de chicas jóvenes que mueren allí donde querían divertirse. Hormonas incontroladas por naturaleza, y tan sólo bajo el control de aquellos profesionales que saben y deben hacerlo.

Recordaremos siempre a estas pobres chicas aplastadas, incluso lloraremos, aunque no las conozcamos. Todos hemos sido jóvenes, y muchos tendremos a nuestro lado, chicos, hijos, sobrinos o nietos, en esa edad y en peligro de ser catapultados bajo la avalancha de una estampida peor que la de los elefantes.

Recordaremos por siempre, nosotros los mayores, aún sin haber estado en la fiesta, este día. Pero como no puede ser de otra manera, cada aniversario sufriremos menos. La memoria es selectiva, y no nos gustará recordarlo, se archivará como defensa para no sufrir más, pensaremos que no tiene remedio. No lo tiene, pero pudo tenerlo. Y esto no lo debemos olvidar.

Y lo peor, si cabe algo peor que la muerte, es que desgraciadamente los inmaduros miles de adolescentes hasta esa noche, los que estaban ahí, a las puertas del infierno, sufrirán uno tras otro cada día de su vida, alguno posiblemente no podrá resistirlo. Y, también miles de padres, o mejor dicho ! millones¡

Abrazaremos con pasión a nuestro hijo cuando contento salga de fiesta un fin de semana, abrazo que más que un cariñoso y tranquilo “hasta mañana” lo sentiremos con pánico en nuestro corazón, por si mañana no vuelve a casa.

Algo muy grave falló … cuando todo podía haberse evitado.

María José
Madre y profesional de la Industria del Ocio.
2 de Noviembre de 2012

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