El sociólogo sitúa el Juego problemático diagnosticado en España en un mínimo 0,02% de la población, cuestionando la medicalización del debate público
Desgranamos la presentación de José Antonio Gómez Yáñez durante el I Congreso de Juego de la DGOJ
En el marco del I Congreso Internacional del Juego, organizado por DGOJ, el sociólogo José Antonio Gómez Yáñez presentó un detallado informe que reevalúa el impacto del sector en España, sugiriendo que el debate público y normativo se ha centrado de forma desproporcionada en una minoría apabullante que no representa ni el 0,02%, ignorando la extensa contribución económica y el valor social del Juego. Gómez Yáñez manifestó su preferencia por el término “Coste-Beneficio” sobre la expresión “Daño y retorno”, la cual considera que ya acarrea una connotación negativa.
La presentación de Gómez Yáñez incluyó un gran número de temas aportando datos y cifras reales y realistas. Como bien apuntaba el sociólogo, la diferencia entre el dinero jugado y los premios distribuidos a los clientes es de algo menos de 12.000 millones de euros. De esta cifra, más del 35% revierte a las Administraciones por diversas vías, lo que equivale al 0,8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
En términos de empleo, la actividad del Juego sustenta más de 80.000 puestos de trabajo, de los cuales 50.000 corresponden al Juego de entretenimiento, con una notable presencia femenina. Las empresas de Juego de entretenimiento desembolsan más de 10.000 millones de euros al año en impuestos especiales sobre el Juego, además de las cotizaciones sociales e impuestos comunes a todas las empresas. En el ámbito digital, las plataformas de online pagan cerca de 200 millones de euros anuales en impuestos y tasas regulatorias.
El análisis resalta el papel de las máquinas recreativas tipo B en el sector hostelero, cuya transferencia económica es equivalente al coste laboral de casi 40.000 empleos en bares, advirtiendo que, sin esta inyección de fondos, muchos establecimientos cerrarían. El Juego en línea también tiene un impacto territorial clave, como en Ceuta, donde da empleo a 1.000 personas, representando el 10% del total y el 9% del PIB local.
Respecto a la participación, Gómez Yáñez indica que cada año más de 30 millones de personas juegan en España, abarcando al 85% de la población entre 18 y 75 años. Más de 6,5 millones acuden a salas o usan máquinas recreativas en bares, y más de dos millones juegan online anualmente.
Frente a esta masiva participación, la incidencia del Juego problemático diagnosticado se mantiene en cifras muy bajas. Según el Ministerio de Sanidad, hay 8.200 personas en tratamiento por Juego problemático, lo que supone apenas el 0,02% de la población entre 18 y 75 años. Es notable que más del 85% de estas personas padece ya otros trastornos, plausibles de ser previos a sus problemas con el Juego. El informe destaca que, según la Organización Mundial de la Salud, una enfermedad con una tasa de incidencia por debajo del 0,05% es considerada una enfermedad rara. España, con estos datos, se sitúa entre los países con menor incidencia, como Holanda, Singapur o Portugal.
En cuanto a la medición mediante encuestas (cuestionarios DSM-V y PGSI), el 0,2% de la población estaría en nivel problemático, aunque esta tasa ha mostrado una tendencia descendente en los últimos veinte años. El doctor en sociología ha cuestionado la lógica de que la normativa gravite sobre estos 8.200 casos o sobre los indefinidos “vulnerables”, y critica la medicalización del Juego que ha imperado desde la inclusión del trastorno en el Manual de trastornos mentales (DSM) de la Asociación Norteamericana de Psiquiatría. Allen Frances, codirector del DSM-IV, ha llegado a afirmar que: “Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales”.
Durante la presentación, Gómez Yáñez ha desgranado el valor que obtienen los 30 millones de clientes en el Juego. Para los jugadores de lotería, el gasto reducido genera ilusión y el goce imaginario de ganar un gran premio, pese a la infinitesimal posibilidad.
Para quienes participan en Juegos de habilidad, la motivación a menudo reside en demostrar su conocimiento y destreza. El objetivo no es solo el dinero, sino la vanagloria del ganador y el reconocimiento de quienes le rodean.
El Juego en grupo, ya sea en el bingo o al compartir un décimo de lotería, es una práctica social que crea lazos y facilita la cooperación y la confianza, extendiendo redes sociales que trascienden el propio Juego. El Juego de entretenimiento combate la soledad y el aburrimiento, permitiendo a los individuos tomar decisiones y salirse de las rutinas predeterminadas de la sociedad mecanizada.
Finalmente, el sociólogo desmiente ideas preconcebidas, como que el Juego se concentra en barrios deprimidos. Los datos de la Subdirección General del Juego de la Comunidad de Madrid, cruzados con la Renta Familiar del INE, demuestran que la correlación no existe, con numerosos bingos y salones ubicados en zonas de alta renta familiar y calles transitadas.
VER AZARplus 14/11/25.- José Antonio Gómez Yáñez y Carlos Duelo, “solos ante el peligro”











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