Club de Convergentes en el Sector de Nunca Jamás

AZARplus

Antes de la existencia del Club de Convergentes, su actual Presidente me hizo partícipe de su “mosqueo” al comprobar que un representante de Franco y otro de Cirsa prácticamente monopolizaban las relaciones del Sector con las Administraciones Autonómicas. Era rigurosamente cierto, si bien María José Gallardo y Pericas visitaban a los Directores Generales de Juego no a título personal, sino representando a la entonces todopoderosa Facomare… Subyacía, sin embargo, cierta convicción del aprovechamiento de tales visitas para solventar no los intereses de la Asociación sino los de sus propias Empresas, algo que nunca se ha demostrado a ciencia cierta.

Tras el derrumbe de Facomare y con el paso de los años, algún destacado socio del Club de Convergentes participa de la misma preocupación, al sospechar que se está utilizando la Asociación para los fines particulares de una Empresa. Así se me ha dicho y así lo cuento. Quiero decir que puede darse de nuevo la vuelta al calcetín… y que eso podría resultar muy peligroso para la supervivencia del Club y/o de la propia Presidencia…

Hace 10 años, AZARplus publicó en rigurosa primicia el nacimiento de la que hoy es la Asociación más importante del Sector y yo mismo la apoyé editorialmente sin fisuras. Pero, con algunos logros destacados, el paso de los años está siendo parcialmente decepcionante, con demasiados gestos de soberbia y prepotencia que no benefician ni a la actividad ni mucho menos al principal protagonista de la Entidad asociativa. Él me dijo que deseaba un “perfil bajo” y ahora sospecho que lo necesitaba por si tuviera que “tirar la piedra mientras escondía la mano”… Una pena, porque nos reíamos mucho cuando socarronamente yo le decía que era “el puto amo” cosa que sigo pensando.

Y todo esto pasa y ha pasado en lo que cabría calificar como “El Sector de Nunca Jamás”, una isla mágica en la que no crecen los pequeños, se puede volar, convivir con hadas y hasta ver cómo algún cocodrilo se traga la mano molesta de un competidor… Habrá que buscar en los tiempos pretéritos de la memoria para ver como termina la analogía… Eso, o quizás recordar la frase de Hitler “convertiremos a Rusia en nuestro Jardín del Edén”. Un sueño, cuyo final todos conocemos…

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