Podrán optar a las ayudas los núcleos de población con menos de 300 habitantes y el montante total de ayudas podrá llegar a los 3,5 millones de euros

Castilla y León convoca ayudas de 3.000 euros dirigidas a mantener abiertos los bares de los pequeños pueblos

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La Junta de Castilla y León ha lanzado por segundo año consecutivo una línea de ayudas económicas destinada a mantener abiertos los bares de los pequeños pueblos de la Comunidad, considerados espacios clave para la convivencia y el bienestar social. La medida, impulsada por la Consejería de la Presidencia, contempla una ayuda directa de 3.000 euros para cada municipio o pedanía que cuente con un único bar y cumpla con los requisitos poblacionales establecidos. En esta edición, el programa amplía su alcance, tanto en número de beneficiarios como en presupuesto, con una dotación inicial de más de 3 millones de euros, ampliables hasta 3,5 millones en caso de alta demanda.

La convocatoria, publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León, estará abierta hasta el 30 de abril. Entre las novedades más relevantes de esta edición figura la ampliación del umbral poblacional: podrán optar a las ayudas las entidades locales cuya capitalidad tenga hasta 300 habitantes, 100 más que en la convocatoria anterior. Esto permitirá que 354 nuevos núcleos —263 municipios y 91 pedanías— se sumen a los posibles beneficiarios. En total, en Castilla y León existen 1.533 municipios (el 68% del total) y 2.079 pedanías (el 94%) que cumplen con las condiciones de esta línea de apoyo.

El consejero de la Presidencia, Luis Miguel González Gago, presentó la iniciativa desde la pedanía leonesa de Antimio de Abajo, perteneciente al municipio de Onzonilla, en un acto simbólico que subraya el valor que se otorga a estos espacios. Durante su intervención, González Gago destacó el propósito de la Junta de “facilitar la vida cotidiana de los vecinos en los pueblos más pequeños” y subrayó que “también es esencial que dichos pueblos sean lugares donde se respire vida, que sean espacios acogedores, humanos y sociales”.

La ayuda, gestionada a través de los ayuntamientos, está dirigida a sufragar gastos básicos de funcionamiento de estos establecimientos, como suministros de agua, luz, gas, calefacción, internet o televisión. Pueden ser beneficiarios tanto bares públicos como privados, siempre que se cumpla con una condición clave: que en la capitalidad del municipio o pedanía solicitante haya un solo bar. Además, el establecimiento deberá permanecer abierto al menos cinco días a la semana y cinco horas al día, con la única excepción del periodo vacacional.

Las entidades con menos de 100 habitantes tendrán prioridad en el reparto de las ayudas, seguidas por aquellas con entre 100 y 200 y, finalmente, las que cuenten con entre 200 y 300. Esta priorización busca atender con mayor urgencia a los pueblos más vulnerables al despoblamiento.

El programa también contempla la continuidad en el tiempo. Según indicó el consejero, esta línea de apoyo “se mantendrá de forma permanente en las próximas anualidades”, lo que permitirá que nuevos bares puedan optar a la subvención en el futuro y que aquellos que ya fueron beneficiarios el año pasado puedan volver a solicitarla en 2025.

Durante su intervención, González Gago insistió en el papel social de estos establecimientos en el entorno rural: “Todas las personas que viven en el medio rural de Castilla y León saben que un pueblo sin bar es un pueblo en el que la vida se hace muy difícil. En ocasiones, el bar es el último reducto para la socialización y el esparcimiento, y su existencia puede marcar la diferencia para quien pueda estar planteándose si quedarse a vivir en el pueblo o irse a otro lugar con mayor actividad”.

El impacto de esta medida no es solo social, sino también económico. La actividad generada por estos bares contribuye al dinamismo local, fomenta el empleo y refuerza la sostenibilidad de los servicios en el medio rural. Asimismo, estos espacios ayudan a combatir la soledad, especialmente entre las personas mayores, y permiten mantener una vigilancia informal sobre el estado de salud de los vecinos, funciones particularmente relevantes en entornos con baja densidad de población.

En 2024, esta iniciativa benefició a 735 pueblos de la Comunidad, con una población conjunta de aproximadamente 70.000 personas, cifra que se eleva a 145.000 durante épocas festivas o vacacionales. Esto demuestra el papel esencial que desempeñan estos bares no solo en la vida diaria, sino también en la dimensión turística y cultural de los municipios más pequeños de Castilla y León.

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