La nueva estrategia de Loterías del Estado pone el foco en la captación de jóvenes para asegurar el relevo generacional
Barra libre para SELAE: Casi 50 millones en publicidad para que nadie escape de sus redes
SELAE demuestra, una vez más, que la moralina del “Juego Responsable” es un traje que solo se ponen para las fotos de grupo. El ente público acaba de adjudicar un contrato que, lejos de la contención que predica el Gobierno, pone sobre la mesa una inversión multimillonaria para asegurar que nadie, absolutamente nadie, se olvide de pasar por la administración de loterías. Bajo la excusa de la “complejidad técnica” del panorama comunicativo actual, SELAE ha decidido movilizar una maquinaria publicitaria con la mareante cifra de 48,4 millones de euros para publicitar este año sus juegos. Una cifra que nos recuerda que, para el Estado, el Juego es un riesgo ajeno siempre que sea público, pero sus beneficios son un patrimonio sagrado que hay que proteger a golpe de talonario.
La adjudicación ha recaído en EssenceMediacom Iberia, S.A., tras un proceso en el que el ente público no ha ocultado su verdadera intención en su Memoria justificativa, que no es otra que “aumentar las ventas” y “consolidar su imagen“. Mientras al operador privado se le prohíbe respirar, el público disfruta de una alfombra roja para colarse en nuestras casas a cualquier hora. Es la ley del embudo en su máxima expresión: barra libre para el Estado y ley seca para el resto.
Uno de los puntos más sangrantes de esta nueva ofensiva mediática es el enfoque hacia las nuevas generaciones. En el informe de valoración se ensalza la propuesta de la agencia ganadora por su capacidad para atacar el segmento más joven. Literalmente, se destaca que su plan para el juego EuroDreams parte de una “estrategia de rejuvenecimiento del público objetivo“. No contentos con tener al 99% de los españoles bajo su yugo, según resumen las cifras de EDADES y ESTUDES, el Estado busca ahora “rejuvenecer” su base de clientes, utilizando la televisión digital para incrementar la cobertura “especialmente entre los perfiles más jóvenes“. Es paradójico que el mismo sistema que legisla para proteger a la juventud de los peligros del Juego sea el que diseña “acciones especiales” para asociar el cumplimiento de los sueños con sus propios sorteos.
Este contrato no es más que la constatación de que el Estado opera con una impunidad publicitaria que roza lo obsceno. Todo sea por la “eficiencia de la inversión publicitaria” y, por supuesto, por ese objetivo tan noble y público de “aumentar las ventas” a costa de quien sea, pese a que no tiene ningún tipo de competencia… Más que la ONCE, claro está.











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