Aprender, desaprender y reaprender
Alvin Toffeer, el ya desaparecido y carismático ensayista norteamericano, dejó bien claro que “Los analfabetos del Siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender”. Al margen, por ejemplo, de los 900 millones de analfabetos africanos y de los incalculables millones de los llamados analfabetos funcionales que existen en los cuatro continentes restantes, el mensaje encierra una contundente afirmación que afecta sobre todo al mundo occidental desarrollado. ¡Ah, el mundo desarrollado! Ese universo jactancioso que hemos heredado de la trata de esclavos, la Inquisición o el holocausto de la Segunda Guerra Mundial…
Es seguramente cierto que la humanidad ha aprendido y desaprendido muchos de los errores y horrores pasados, pero no estoy seguro de que actualmente esté acertando con un reaprendizaje que puede llevarle de nuevo a la casilla de salida. ¿A dónde conducen las guerras genocidas actuales? ¿De qué nos sirve calcular los cinco minutos que tardaría en llegar a España un misil lanzado desde Rusia? ¿Es esta la nueva clarividencia que disfrutamos por no ser analfabetos, por comprender la tristeza rancia del abolengo de nuestra especie?
Pero la función tiene que continuar y la Industria del Juego parece ajena a estas vicisitudes. Sabemos bien que las incertidumbres “ajenas” pueden incluso favorecer momentáneamente el alza del negocio… Aunque también pueden “envenenarlo” por los efectos miméticos que la nueva moral mundial está sembrando en todos los rincones del planeta. El autoritarismo se contagia también en las industrias que obvian la causalidad y olvidan su razón de ser. Y lo que está pasando en el Juego de España supone un proceso con muchas aristas peligrosas para el futuro normalizado de la actividad.
Cuando oigo que “sobran Fabricantes” que “sobran Operadores” pero sé que ,en realidad, están diciendo que “sobran todos mis competidores”, no puedo por menos que acordarme de un tal Hitler, un austriaco que pintaba de joven… Un tal Trump, un americano que operaba Casinos… Y otro tal Netanyahu, un israelí cuyo cociente intelectual está considerado el más alto del mundo actual… Vivimos un momento de dramática regularidad del caos y me pregunto si ya hemos vuelto a la esclavitud, la Inquisición y el Holocausto… O sea, ni hemos aprendido, ni desaprendido, ni mucho menos reaprendido…







** Los comentarios deben ser moderados, en muy poco tiempo, serán validados