La asociación defiende que la unidad mostrada junto a DEDIT y Loteros en la Lucha marca un antes y un después para el sector
ANAPAL convierte la histórica protesta de los loteros en un ultimátum a SELAE: “La voz del sector no va a callarse”
La histórica concentración celebrada el pasado 9 de julio frente a la sede de SELAE tuvo que escocer a la sociedad, y mucho. ANAPAL ha hecho balance tras la movilización que reunió a más de 200 representantes de administraciones de lotería de toda España y que, por primera vez, unió en una misma reivindicación a las tres principales organizaciones del sector: ANAPAL, DEDIT y Loteros en la Lucha (LELL). Para la asociación, aquella jornada supuso un punto de inflexión en un conflicto que considera consecuencia de “años de intentos de diálogo que no prosperaron” y de un progresivo deterioro económico de la red comercial.
La imagen dejó una escena inédita. Mientras SELAE presentaba el décimo del Sorteo Extraordinario de Navidad y daba el pistoletazo de salida a su campaña estival, centenares de administradores se concentraban frente a la sede del operador público al grito de “¡Sin loteros no hay Lotería!“, reclamando una actualización de las comisiones, una regulación clara de la comercialización online y la apertura de una negociación efectiva con la sociedad estatal.
ANAPAL insiste en que la protesta fue la consecuencia de un problema que se ha ido agravando durante años. “No surgió de la nada“, subraya la asociación, que recuerda que el precio de los productos de SELAE permanece prácticamente congelado desde 2002, mientras los costes de explotación de las administraciones no han dejado de aumentar. Según expone, el IPC se ha incrementado un 71,7% en ese periodo, los alquileres un 52,5% y los costes de agua y electricidad cerca de un 98%, lo que habría provocado un aumento aproximado del 60% en los costes operativos de los puntos de venta sin que los ingresos hayan evolucionado al mismo ritmo.
En ese contexto, el presidente de ANAPAL, Borja Muñiz, volvió a cargar contra la actitud de la sociedad estatal, asegurando que “los canales de diálogo están cortados” y advirtiendo de que “algunas administraciones ya lo están pasando muy mal o han traspasado ya sus negocios“. La asociación sostiene que esa realidad afecta a una parte significativa de la red comercial que hace posible la distribución de los productos de SELAE en todo el país.
ANAPAL considera injustificable que el producto más vendido y el que mayor esfuerzo comercial exige, la Lotería de Navidad, continúe remunerando a las administraciones con una comisión del 4,5%, inferior al 6% que reciben por el resto de sorteos nacionales. Según recuerda, cada décimo genera apenas 0,90 euros brutos de comisión, una cantidad que considera insuficiente para compensar el trabajo y los costes asociados a la campaña navideña. La asociación vuelve además a plantear una actualización del precio del décimo, congelado desde hace más de dos décadas, proponiendo una subida gradual hasta los 25 euros acompañada de un incremento proporcional de los premios.
Sin embargo, ANAPAL identifica la venta online como el asunto que ha terminado por unir definitivamente al colectivo. La asociación recuerda que fueron las propias administraciones quienes, durante los últimos veinticinco años, desarrollaron con recursos propios plataformas digitales para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Un canal que, según sus datos, mueve actualmente más de 1.500 millones de euros anuales y representa hasta el 30% de la facturación de numerosos establecimientos.

Precisamente por ello, rechaza la intención de SELAE de concentrar esa actividad en una plataforma propia. A su juicio, el operador público pretende asumir el control de un mercado construido por las propias administraciones y mantener al mismo tiempo una posición que considera incompatible con la neutralidad, al actuar simultáneamente como proveedor del producto, regulador del sistema y competidor en Internet.
El presidente de DEDIT, Jon Urkiola, resumió ese malestar durante la concentración al afirmar que “hay 11.000 puntos de venta de lotería y, de ellos, solo 300 se ganan bien la vida. El resto, malvivimos“. También defendió el trabajo realizado por las administraciones en la transformación digital del sector: “Hemos sido nosotros solos los que nos hemos ido adaptando a los hábitos de consumo de la sociedad. Lo único que pedimos es una regulación y una certidumbre jurídica para lo que hemos creado en los últimos 25 años“.
Lejos de presentar la movilización como un punto final, ANAPAL la considera el inicio de una nueva etapa. La asociación recuerda que antes de acudir a la calle intentó agotar la vía institucional mediante reuniones con la presidencia de SELAE, encuentros con representantes políticos, contactos con la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), reuniones en el Congreso con distintos grupos parlamentarios y una entrevista con el Defensor del Pueblo para trasladar la situación económica y jurídica del colectivo.
Según explica, la concentración fue el paso siguiente cuando esas gestiones no produjeron avances. Durante la protesta, las tres asociaciones entregaron una carta dirigida al presidente de SELAE con tres exigencias concretas: actualizar las comisiones para adaptarlas a la realidad económica actual, regular la venta online garantizando el derecho de las administraciones a operar mediante sus propios canales o plataformas externas bajo la supervisión de la DGOJ, y abrir un proceso de negociación “real” con la red comercial.
ANAPAL destaca además que el conflicto ha dejado de circunscribirse al ámbito interno del sector. La asociación recuerda que el Partido Popular ha registrado una Proposición no de Ley para impulsar mejoras en la rentabilidad de las administraciones y solicitar la comparecencia del presidente de SELAE en el Congreso, mientras que el PNV ha pedido explicaciones al Gobierno sobre la estrategia de comercialización digital del operador público.
Con ese escenario, la asociación considera que la movilización del 9 de julio ha marcado un antes y un después. “La pelota está ahora en su tejado“, afirma la asociación, al tiempo que lanza un aviso sobre el futuro del conflicto. “Lo que ocurrió demuestra algo que no deberíamos olvidar: cuando el sector se une, su voz se oye. Y esa voz no va a callarse.”











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