El director general de CEJUEGO firma un artículo para La Vanguardia sobre el verdadero significado del Juego como motor de superación y vínculo humano

Alejandro Landaluce reivindica la dimensión humana, cultural y social del Juego más allá del dinero

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Alejandro Landaluce, director general de CEJUEGO, ha querido romper con la denostada y reduccionista percepción de que el Juego se asocia únicamente al dinero mediante un artículo de opinión publicado en La Vanguardia, en el que defiende el valor intrínseco del Juego como actividad cultural, social y profundamente humana. Con una mirada lúcida y argumentada, Landaluce invita a reflexionar sobre el verdadero significado de jugar, más allá de la vertiente económica que hoy copa el discurso público.

Si saliéramos a la calle y preguntáramos a los ciudadanos con qué asocian la palabra Juego, seguramente responderían ‘dinero’”, plantea de inicio. Una respuesta comprensible, reconoce, si se tiene en cuenta que solo el Sector privado del Juego en España genera más de 46.000 empleos y aporta más de mil millones de euros en impuestos. Sin embargo, para Landaluce, esta visión es incompleta y empobrecedora: “El término ‘jugar’, en su sentido más pleno, va mucho más allá de lo puramente monetario”.

El director de CEJUEGO recupera el carácter ancestral del Juego como elemento esencial del desarrollo humano y la cultura. “El Juego es más viejo que la cultura”, recuerda Landaluce sobre una frase del filósofo e historiador Johan Huizinga, y subraya cómo desde la Grecia clásica ya se reconocía su valor pedagógico, emocional e incluso medicinal.

Landaluce también destaca el componente de riesgo inherente al acto de jugar, pero matiza que este no debe entenderse solo desde una perspectiva económica o negativa. “Jugar es apostar, sí, incluso con dinero, pero ni eso es siempre así ni tiene por qué ser negativo”, afirma. Y desarrolla una idea poderosa: “Podemos arriesgarnos por un proyecto vital, por otras personas… donde la valentía y el coraje van implícitos”.

El director general de CEJUEGO también pone el foco en las expresiones populares y tradicionales del Juego, muchas veces olvidadas en el debate contemporáneo. “Cada verano, en nuestros pueblos, se llenan las plazas de partidas de cartas o de bolos. No importa nada más; solo jugar por jugar y pasárselo bien en compañía”, subraya. Y recuerda con especial cariño los bitlles catalanes, un Juego autóctono aún practicado por más de 2.000 personas en Cataluña y que mantiene viva la esencia de la diversión compartida sin necesidad de recompensa económica.

Frente a una visión simplista y muchas veces interesada del Sector, Landaluce propone una reivindicación del Juego como fuente de emoción, comunidad y placer. “El deseo de tener un ganador nos impulsa a confiar en un determinado desenlace, en el que el dinero no siempre es lo más importante”, concluye. Un mensaje que pone el acento en la raíz cultural y humana del Juego, invitando a recuperar su significado más auténtico.

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FRANCO

1 Comentario

  1. No estoy de acuerdo en que si preguntáramos a la gente por lo que asocian la palabra juego no creo ganará el dinero si no más bien diversión, alegría.

    A no se que preguntáramos por juego de azar y entonces creo ganaría Lotería.

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