El director de Cejuego alerta en declaraciones a AZARplus de cambios metodológicos, incoherencias estadísticas y un relato que perjudica al Sector privado
Alejandro Landaluce: “Desde que existe Consumo, el informe del PNSD ha dejado de ser independiente”
A raíz de las recientes declaraciones publicadas en The Objective, en las que el director general de Cejuego cuestiona abiertamente la fiabilidad del Informe de Adicciones Comportamentales y acusa al Gobierno de construir un relato sesgado contra el Juego privado, en AZARplus hemos querido profundizar en estas críticas. Las afirmaciones apuntan a posibles irregularidades metodológicas, así como a un tratamiento desigual entre el Juego público y el privado. Con este contexto, hemos mantenido una conversación con Alejandro Landaluce, quien detalla con mayor amplitud los motivos de su preocupación y aporta nuevos elementos que refuerzan su denuncia.
Landaluce sitúa el origen del problema en un cambio estructural: “Hasta hace cuatro años no existía el Ministerio de Consumo como tal. Los informes de Sanidad eran independientes, pero desde su creación hay mucha interacción con el estudio”. En este sentido, asegura que esa influencia se traduce en decisiones concretas dentro del propio informe. “A mí me ha sorprendido que algunas gráficas que mostraban a qué juegan las personas con problemas señalaban que lo que más consumen son loterías, rascas… y eso se quitó. Pregunté por qué y me dijeron que ‘no interesaba’…”, afirma.
Esa flagrante protección del Juego público se repite, según explica, en la propia clasificación de riesgos. “Han creado una tipología que no existe en ningún otro país. Clasifican los juegos en función de su peligrosidad, pero luego resulta que las loterías instantáneas, que son claramente inmediatas, las meten como semi-instantáneas y las colocan junto al bingo. Eso no tiene ningún sentido”, denuncia. Para Landaluce, este tipo de decisiones no son neutras: “Qué casualidad que quien regula las loterías haga este tipo de clasificaciones y además elimine datos incómodos”.
Uno de los aspectos más absurdos se centra en la metodología empleada para medir el Juego problemático. El director general de Cejuego explica que se están utilizando sistemas distintos que arrojan resultados difícilmente comparables. Por un lado, el DSM-5, estándar internacional, y por otro el cuestionario Lie-Bet, que se define como una mera herramienta de cribado. “El DSM-5 establece claramente los niveles: leve, moderado y grave. Pero aquí han decidido agrupar y, al final, considerar prácticamente como problemático a cualquiera que marque una respuesta”, señala.
En esa línea, advierte de una inflación artificial de las cifras: “Casi todas las tablas acaban hablando de ‘mayor o igual que uno’. Es decir, cualquier persona que contesta afirmativamente a algo ya entra en esa definición. Así puedes decir que hay muchísima gente con problemas, pero no es real”. Sobre el uso del Lie-Bet, es aún más contundente: “Es un cribado, ellos mismos lo dicen. No puedes usarlo como diagnóstico. Es como hacer un filtro inicial y luego no hacer las pruebas. Es normal que así salgan cifras cuatro veces más grandes”.
Pero donde Landaluce pone mayor énfasis es en lo que considera errores básicos en el tratamiento estadístico, y que son de primero de matemáticas. “No puede haber más personas con trastorno del Juego entre los que han jugado que en el total de la población. Es imposible”, explica, sobre los irracionales datos que arroja el informe. “Si en España hay 32,5 millones de personas entre 15 y 64 años, y el porcentaje de trastorno es del 0,4%, te salen unas 120.000 personas. No puedes decir luego que entre los jugadores hay 300.000. Eso está mal, es totalmente irreal”.
A su juicio, este tipo de inconsistencias evidencian un problema más profundo: “Se han pasado tanto intentando encajar los porcentajes con el relato que se les ha ido de las manos. Todos los años anteriores seguían una lógica, pero en el último salto se rompe completamente”.
Según ha declarado, a finales de febrero, Cejuego mantuvo una reunión con el PNSD y, pese a que, en un principio, la nueva delegada del Gobierno para el PNSD Xisca Sureda iba a acudir, finalmente no se presentó a la cita. “Desde Cejuego transmitimos todas nuestras opiniones al respecto del informe al responsable que acudió en su lugar, pero no se han pronunciado al respecto”.
El dirigente también critica el impacto que este enfoque tiene sobre la percepción social y, sobre todo, sobre la eficacia de las políticas públicas. “Hacemos un flaco favor aumentando cifras que no son reales. Si hay “x” personas con problemas, hay que realizar un plan por ese número, ayudarlas. Pero si dices que hay “x+y”, los diluyes y ya no sabes dónde actuar”, advierte.
Por último, cuestiona el enfoque político que, en su opinión, subyace a estas decisiones. “Lo único que haces es generar alarmas. Se pierde el tiempo en medidas que no sirven, en lugar de dedicar recursos a ayudar de verdad a quien lo necesita”, concluye, reclamando un retorno a informes “rigurosos, independientes y útiles”.











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