A través del espejo
La normalidad de nuestra actividad choca con la percepción que tiene la sociedad de la Industria que nos da de comer. Esta afirmación, desgraciadamente, es un hecho. No obstante, en nuestra mano está cambiar tan perversa dinámica con encuentros como el que vivimos ayer en Murcia que contribuyen a eliminar ese falso concepto que se lleva extendiendo desde que se despenalizó el Juego en España. Mucho tiempo, mucho sufrimiento, mucha impotencia.
La normalidad de nuestra actividad choca con la percepción que tiene la sociedad de la Industria que nos da de comer. Esta afirmación, desgraciadamente, es un hecho. No obstante, en nuestra mano está cambiar tan perversa dinámica con encuentros como el que vivimos ayer en Murcia que contribuyen a eliminar ese falso concepto que se lleva extendiendo desde que se despenalizó el Juego en España. Mucho tiempo, mucho sufrimiento, mucha impotencia. Sobre todo en un contexto tan dramático como el que estamos viviendo estos últimos días en Andalucía, donde una Izquierda rancia desea y hasta proclama la desaparición de las Máquinas en los Bares. Además de ofendernos con frases tan despreciables que me duele hasta escribirlas: “ese negocio que genera tanto sufrimiento humano”. Quiero pensar que quien manifiesta estas barbaridades no es alguien malvado, simplemente es un temerario que desconoce nuestro día a día. Pues bien, somos nosotros los encargados de descubrir a la Sociedad ese mundo real del Juego tan distante del que se imagina, uno en el que todo esta distorsionado.
Universidad y Juego, Industria y Educación. Grandes empresarios del Sector compartiendo asiento con estudiantes que sueñan con ser reputados abogados. Los primeros se empapan del optimismo que da la juventud de los segundos y estos de la sabiduría que da la experiencia de los primeros. Ambos conscientes de que el momento que están viviendo es único. La bella Universidad de Murcia ha sido testigo de esta complicidad y todos nos hemos contagiado de la magia que guarda su Salón de Grados. Una magia que te invita a pensar, a descubrir, a compartir ideas. Y en esas estamos, buscando alternativas para mitigar de una vez por todas esas malas lenguas que tergiversan y confunden a los ciudadanos con datos falsos y relatos exagerados. El respeto que tengo por la Industria y el respeto que me infunde mi cargo en AZAR y AZARplus hacen que diga exactamente lo que pienso alto y claro: me siento orgullosa de pertenecer a este Sector. Tan alto y tan claro como lo dijo Serafín Portas en su exposición en la Facultad de Derecho y con tanta sinceridad como la que Juan José Lopez Carcel utilizó para poner de manifiesto como los patrocinios deportivos se hacen esenciales para el desarrollo de la marca pero también para el desarrollo positivo de la imagen global del Sector. Amigos, no hace falta declararnos culpables, porque no lo somos y además se puede ser Responsable con políticas que no se basen en admitir que nuestra actividad genera problemas, hagamos Sector celebrando todo lo positivo que aportamos a la sociedad y los demás, mas tarde o más temprano, se darán cuenta de la realidad verdadera de nuestra Industria.



Estoy de acuerdo al 100%, suscribo hasta la última coma y también pienso que tiene razón Ortega cuando se queja de la desidia de gran parte del Sector a la hora de defenderse de los muchos ataques que se reciben… yo soy un pequeño operador andaluz y pienso que es intolerable que ataquen un negocio legal como el del juego de la forma que lo ha hecho IU, yo no puedo hacer gran cosa, pero los grandes deberían de tomar cartas en el asunto, ellos tienen medios e influencia para hacerse oír…
Buen editorial, y gracias por defendernos desde vuestro portal, opino lo mismo que el 1, las empresas fuertes deberían hacer algo más…
yo me pregunto por qué no se meten con el Real Madrid, que ha firmado un acuerdo con una empresa de apuestas y llevaban antes publicidad en la camiseta de otra, o con el diario Marca que también tienen su portal de apuestas…seguimos? Ah!!! y no hablemos de la ONCE,
Felicitaciones muy sinceras, Susana.
Se debe hablar alto y claro, olvidar las lamentaciones que a nada conducen y resaltar lo positivo de la actividad. Sin olvidar que las asociaciones deberían ser mucho más activas y modernas; si no, todo huele a un poquito rancio.