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Jueves, 24 de mayo de 2018 - 13:52
Opinión Plus


23
ABR
2018

A dónde vamos... por Óscar Pingarrón
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Es una buena pregunta, al menos en este momento para mi, que me acabo de autocensurar un par de folios a espacio simple, pues después de divagar mucho, divagar con reflexiones muy sesudas y muy bien escritas, me he dado cuenta de que no llegaba a ningún sitio. Pues bien, lo intento de nuevo, ¿a dónde vamos?.

En nuestro sector no nos lo solemos preguntar mucho, sobre todo los “maquineros” de a pie. Desgraciadamente estamos acostumbrados no a ir, sino a que nos lleven. Y no porque seamos ajenos al devenir tecnológico, que solemos estar bastante actualizados, y si no lo estamos, espabilamos para estarlo, sino por que estamos acostumbrados al capricho de la administración.

Todo esto tiene su origen en los orígenes, evidentemente. Empezamos por unas maquinas alegales donde el azar era suministrado por dispositivos mecánicos, recordad los bolerines o los bingos-pinball o las cascadas, todavía supervivientes. Luego, el capricho de unos técnicos de una administración bastante ignorantes, nos obligaron a limitarnos a lucecitas y a rodillos de 40mm de diámetro, que aquello parecía en la máquina un tubo fluorescente poseído como en la película de “El exorcista”. Que decir de los precios y los premios, que cuando ya la gente no se agacha a recoger un duro del suelo, nuestras maquinas todavía funcionaban a cinco pesetas. Y pedíamos, y pedíamos, y pedíamos... Y claro, el ministerio del interior, bastante ocupado en detener criminales, decía que nanai. Solo cambiaban en reglamento a instancias del ministerio de hacienda, y entonces los cambios eran económicos, no técnicos. Los fabricantes pedían, los explotadores pedían... Si era para que el sector no se hundiera y asimismo sus impuestos, la Comisión daba, sino, nada, no fuera el caso de que en medio de las reivindicaciones se colara algo peligroso, como un rodillo donde cupieran mas de cinco figuras, o una peligrosisima pantalla de video.

Las transferencias del juego a las autonomías, tan denostada en aquellos tiempos, resultaron ser una bendición, pues la toma de control por las consejerías de hacienda y no de interior, mucho mas razonables estas ultimas, y con técnicos dentro con cierto interés no solo por los impuestos generados sino también por la productividad del sector que los genera, propició que en cuanto las citadas consejerías perdieron el miedo a los “taimados” empresarios de juego, y comprendieron que el sector regularizaba y ponía bajo control de la administración el dinero del bolsillo de la gente, la calderilla, que es el mas difícil de controlar, se abriera la mano a aspectos técnicos que para el ministerio del Interior, hasta hacia poco, habían sido anatema.

Rodillos grandes, juegos suplementarios, ciclos de 45 mil, 80 mil, 120 mil, verdadero azar, pantallas de video... Y la europeización.

Pues la razón para aquellas limitaciones técnicas tan caprichosas de los principios, habían sido impedir que empresas no españolas quisieran acceder a un mercado con unas particularidades tan extrañas. Y que para cuando quisieran hacerlo, el sector español ya fuera lo suficientemente fuerte para soportar una competencia con mas experiencia y mayor poderío económico. Y funcionó, como un gran pedrusco en medio del sembrado: no crece ni la mala hierba, ni la buena tampoco. Hasta finales de los ochenta, o principio de los noventa no entraron con cierta presencia mas alla de lo exotico, modelos y fabricantes británicos, y de la mano de distribuidores/socios españoles. Pero el primer gran éxito de este tipo vino de una empresa alemana y su socio en desarrollo y comercialización español. Solo diré del modelo: malditas y benditas llavecitas.

Aquellas maquinas de las llavecitas rompieron varias cosas: rompieron el cuasi duopolio en el que nos movíamos, rompieron con la idea de que los nuevos juegos y diseños, si eran demasiado radicales, no funcionaban a medio-largo plazo. Rompieron también con la filosofía de juego suave con sorpresas de tanto en tanto: eran maquinas que podían jugar fuerte, muy fuerte, dentro de los limites del reglamento, y había jugadores que querían hacerlo.

Bien, aquella serie de maquinas abrieron el camino, y un extraño invento político llamado Unión Europea acabo de despejarlo, ya no había limites a la implantación y circulación de empresas dentro de la UE. No voy explicar como acabo la cosa, pues vivimos en ese ecosistema.

Llegaron nuevas ideas, algunas basadas en experiencias ya vividas en otros países, otras debida a la falta de condicionamientos por la experiencia local, llegaron los “videobingueros”. Nuevas asociaciones, con ideas nuevas y propias sobre como tratar con las administraciones, ideas mas próximas al concepto “lobby” moderno que al concepto “amiguete” de antes, otras asociaciones se actualizaron, otras desaparecieron.

Y el romanticismo se perdió. De los maquineros viejos pasamos a los nuevos tecnocratas, a los que les da igual vender una maquina B2 que una minipimer, gestionar una fabrica de baterías que el proyecto de expansión de una explotadora... Bienvenidos sean, lo cierto es que en este sector hemos tenido una carencia notable de buenos gestores altamente profesionalizados, carencia cuya mayor consecuencia ha sido la desaparición de la maravillosa atomización del sector en sus orígenes. Y en la fabricación en particular esto también ha pasado, pero aquí creo que hemos perdido mas que ganado. Mi padre insiste en seguir inventando evoluciones a la maquina de rodillos clásica, algunas absolutamente geniales, y yo le tengo que decir que no pierda el tiempo, que nadie las quiere por muy buenas que sean, pues suenan a viejo, y a día de hoy con cada vez menos expertos específicos, importa mas lo que parece que lo que en realidad es.

Hace muchos años mi padre me decía que la maquina de Pinball perfecta seria una maquina donde el jugador tuviera la capacidad de destruir con la bola de acero y luego la maquina regenerarse para continuar jugando. Esa maquina ya se puede crear mediante realidad virtual, y en pocos años podrá ser tan realista que en ciertas condiciones sera indistinguible de la realidad tangible para el jugador.

Con todo esto quiero decir que el futuro ya esta aquí. Y a donde vamos, es desde donde estamos empezando.

La integración en nuestra sociedad de Internet y las redes sociales no es algo que solo se refleje en aspectos tecnológicos o técnicos de nuestras vidas. Va mucho mas allá.

Lo primero de todo es que me gustaría aclarar que Internet tiene dos aspectos: el técnico y el social, son dos caras de un mismo ecosistema. Lo segundo que me gustaría dejar claro, es que Internet no influye en nuestras vidas, sino que nosotros influimos en Internet. El Internet que conocemos, con el que convivimos: redes sociales, sistemas de comunicaciones, comparticion de conocimientos, oferta de contenidos, comercio, piratería, delincuencia y altruismo... Todo esto que esta en Internet, y mucho mas, no es nada mas que un reflejo de lo que produce, consume y busca la sociedad, pero en casa y/o al instante. Y el juego también es un aspecto más de Internet.

Cuando nosotros hablamos de juego solo nos preocupamos de aspectos técnicos, limitaciones reglamentarias, fiscales... Los empresarios de Salón, principalmente de la mano de las empresas comunitarias a las que me refería antes, con experiencias muy distintas y ciertamente enriquecedoras en algunos aspectos, están empezando a entender que parte del éxito de sus negocios va mas allá de saber escoger buenos modelos de maquinas y de ruletas.

Si nos fijamos en la gente de quince a treinta años, consumidores de entretenimiento por excelencia, podemos observar como muchos grupos de amigos de estas edades se reúnen regularmente en casa de alguno de los miembros del grupo, cargando/portando cada uno su propia videoconsola u ordenador para jugar en grupo algún videojuego online colaborativo o de competición. Una actividad que harían fácilmente desde sus propias casas, y seguramente con mayor comodidad, prefieren hacerla en grupo.

Esa es la clave para saber a donde vamos.

Somos animales sociales, esto lo sabemos desde hace mas de dos mil años, Internet a pesar de que en algunos aspectos ha empeorado las relaciones sociales, en otros aspectos simplemente esta cambiando el paradigma de estas. Pero no las esta sustituyendo necesariamente. La razón de nuestra sociabilidad como especie es la habitual: seguridad y colaboración para vivir en un entorno cómodo donde no es necesario estar continuamente alerta.

A día de hoy se esta viviendo una pequeña crisis en parte del ecosistema que existe en Internet. La manipulación de las ideas en las redes sociales, el acoso, la distribución de contenidos ilegales, en hackeo de cuentas, tarjetas, robo de datos y en el caso que nos ocupa, la manipulación en resultados deportivos, el trampeo en juegos Online... En la mayoría de estos asuntos aparecen casas y empresas de dudosa legalidad o transparencia, no las homologadas o de amplia difusión, que en cualquier caso son victimas, por la cuenta que las trae... Esto esta llegando a la población, advirtiéndola contra la confianza indiscriminada y lo mas importante, concienciandola de actuar en Internet con la misma precaución con que andaría por la calle.

El éxito de los Salones que a día de hoy estamos viviendo en la mayoría de las Comunidades Autónomas de este país no solo tiene que ver con el hecho de que los bares están en franca decadencia y la oferta de juego en este aspecto parece mejor en los salones, sino en que para el jugador el entorno actual de los salones es de mucha mayor confianza y de mayor confort personal que el juego en solitario en casa. El éxito de las ruletas en nuestro país tiene mucho que ver con estos dos aspectos de la experiencia en el salón: seguridad en la experiencia, pues es un juego donde el azar es real, no virtual, y compartido con otras personas de similares gustos.

¿A dónde vamos?, para mi, en el aspecto de Internet, una plataforma como la de Juego Seguro del Gobierno de España es un ejemplo a seguir por la Unión Europea, pues creo que al menos a nivel comunitario el juego Online debería de estar controlado y regulado por la Unión Europea, y si en el futuro la Unión Europea no colapsa (que no es descartable) esto acabara siendo así, y es lógico. El juego Online solo podrá sobrevivir con rígidos controles de fiabilidad para los jugadores, esto es algo que han comprobado las empresas de videojuegos colaborativos o competitivos que han tenido que establecer fuertes controles sobre trampas de sus jugadores (cheats o engaños al sistema), para no perder clientela masivamente. La persecución a día de hoy de las trampas en los diferentes deportes y eventos ha de reforzarse y seguramente pasen por la homologación en los controles de estos deportes para evitar irregularidades. La persecución local de trampas en los resultados deportivos, a nivel federativo o de país incluso, no ofrecen un aliciente de garantías para un jugador foráneo que no sabe muy bien si ese deporte en que apuesta discurre en un entorno serio o en una república bananera. Tan solo un serio y férreo control de una entidad supranacional como la UE podría añadir garantías suficientes para jugadores de todo el mundo. A su vez los controles y homologación de las casas de apuestas y/o juego Online por entidades de fuerza y renombre, dan confianza a los jugadores en la actitud de estas empresas hacia sus clientes, no es ningún secreto, que aunque no es un problema común, algunos jugadores tienen problemas con plataformas de juego radicadas en paraísos fiscales para cobrar algunos de sus beneficios, siempre acogiéndose a posibles irregularidades, pero nunca demostrándolas. Practicas como estas hacen daño al sector del juego Online. Para mi, repito, plataformas como la española de Juego Seguro, me parece un buen punto de partida para un marco de juego Online mucho mayor que el local.

Pero el auge del juego Online no presagia necesariamente la desaparición del juego presencial.
Como hacia referencia anteriormente, al menos en una sociedad como la nuestra, que gusta del contacto social, la transformación de la oferta de ocio no esta haciendo desaparecer unos productos por la competencia de otros. Mil veces se ha vaticinado la desaparición del cine, y este sigue vivo, otras tantas de los bares por el botellón, de los restaurantes por la comida a domicilio, del ocio nocturno por la televisión, y de la televisión por las plataformas de streamming... Y no, nada de esto parece que ocurra. Cierto es que han desaparecido cines , bares, discotecas, restaurantes, y los canales generalistas de televisión van bajando de audiencia, pero a cambio sobreviven los bares especializados o de calidad (teterias, de tapas, de cervezas, vinotecas, gastrobares, etc), los cines con grandes recursos multimedia y butacones, los restaurantes de gastronomía especializada, y los canales de televisión públicos especializados tambien.

Pues bien, con el juego ocurre y ocurrirá algo parecido. Ya hace quince años empezó a ocurrir en el Bingo: desaparecían las salas clásicas que parecían sacadas del cine español de los años setenta y ante lo que parecía un panorama apocalíptico, sobrevivían las que se modernizaban. Arriesgando en muchos casos fuertes inversiones, pero sobrevivían. Cualquiera que conozca este sector especifico puede enumerar algunos ejemplos a este respecto. Esta modernización de muchos bingos no fue meramente estética, sino que venia acompañada de mejoras importantes en la oferta de hostelería, promociones, mobiliario, ambientes... Y luego la oferta de juego, zonas de maquinas video-bingo, terminales de control, zonas vip... Los locales que acometieron las inversiones necesarias y con criterio sobrevivieron y hasta crecieron. Con los salones estamos viviendo algo parecido. Del concepto de Salón de Juego clásico al que voy a hacer el paralelismo con una vaqueria donde las maquinas eran casi vulgares ordeñadoras, estamos trasformando los locales en cómodos para el cliente, con zonas diferenciadas con mas animación o mas reservadas, mobiliario y decoración adecuados, hostelería al servicio del cliente... La primera vez que vi un Salón de este tipo en España, hace casi veinte años, me pareció un despilfarro de espacio y medios, y no era el único. El tiempo que tuve contacto con este Salón me hizo cambiar de opinión, a día de hoy parece que es el camino.

Pues el futuro no es limitar al jugador fuera de toda lógica, con limitaciones técnicas absurdas, como las del sorteo de bonos en las ruletas electrónicas, por ejemplo. Creo que el futuro nos depara o nos debería de deparar un entorno empresarial claro con la administración. Nuestro negocio consiste en poner bajo control de las Consejerías de Hacienda, y por ende del Ministerio de Hacienda, no el dinero negro, sino el opaco, es decir, la calderilla. Pero en un futuro no habrá calderilla así que seremos meros recaudadores de impuestos de una actividad lúdica. Pues bien, aceptemoslo, y pongamos como condición de esa aceptación un ecosistema de juego lógico. Las maquinas VTL o VideoLoterias o Juegos alojados en servidor que están funcionando en casi todo el mundo, es el futuro próximo. ¿Porque funciona en otros países y no aquí?, porque existe el trato implícito de poder ofertar maquinas mucho mas atractivas (en un principio) para el jugador a cambio de un control fiscal directo de las maquinas. Aquí estamos llegando a ese punto.

Debemos proponer e impulsar condiciones lógicas para el entorno del juego, algunas ya existen, como maquinas diferenciadas para Casino, Salón y Bar, pero las diferencias deberían de circunscribirse a los precios de la apuesta, los premios y el tiempo medio de la jugada, y ya esta, tal vez como mucho mas, la posibilidad de interconectar algunos tipos de maquina para mejor gestión de juegos y premios. Hay cosas que puedo entender, aunque no estar de acuerdo, como una cierta contingentación de Salones o el limite de maquinas por bar, pero hay otras que no entiendo, como que las maquinas de tipo B tengan que estar basadas en ciclos de combinaciones , o que para apostar a una ruleta electrónica o similar, haya que pasar por un sorteo de bonos...

Como decía, estoy convencido que vamos a un control en tiempo real por parte de la administración de la oferta de juego (ya lo hay en muchos de ellos), la tecnología lo permite sin mucha dificultad, y teóricamente es un sistema mas justo que el de la tasa fija (digo teóricamente pues depende de los porcentajes de impuesto en que nos movamos). Pues bien, creo que a cambio se debe pedir un catalogo técnico de juegos mas racional.
Sobre el futuro de los locales de juego (en general), me parece que el reglamento de Castilla la Mancha es quien marca el camino hacia el futuro: Bares, Casinos y Locales de Juego, con un catalogo de juegos posibles para cada tipo de local y a aplicar con cierta libertad por el propietario y previa homologación/autorización del organismo oficial correspondiente. También se que esto en Castilla la Mancha va acompañado de una contingentacion brutal, pero es que dada la masificación en algunas CCAA de Salones de Juego, que como he escrito anteriormente están provocando cierta alarma amarillista que a los políticos pone muy nerviosos, al final vamos a ir a la contingentación, ya sea impuesta por el gobierno correspondiente, ya sea autorregulada por el sector donde ya haya una cierta concentración empresarial.

No creo que haya que temer al futuro, lo que hay es que prepararse para ofrecer a nuestros clientes , ya sean los jugadores, ya sea la administración, un entorno de comodidad, confianza y seguridad. Para unos esto se concretara en maquinas y juegos adecuados para los diferentes gustos, en sitios donde vayan a entretenerse y evadirse. Para los otros un entorno empresarial plural, donde la ideas claras y el saber ponerse en el lugar de la otra parte haga entender a la administración que somos sus socios, no sus competidores, y que si ellos nos tratan correctamente, nosotros no buscaremos los huecos por donde poder colar nuestras aspiraciones. Y seremos los primeros garantes de la limpieza de nuestro sector.

Óscar Pingarrón Durán

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